Nutriendo la naturaleza

por Érika Yuri Kawashima Utumi y Hardyal Sharma

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Érika Yuri Kawashima Utumi

Érika Yuri Kawashima Utumi, es coordinadora de educación ambiental en el Centro de Conservación Ecológica del Amazonas (CEPEAM, por su acrónimo oficial) de la SGI de Brasil en Manaus, Brasil. El CEPEAM fue fundado en 1992 para promover la sostenibilidad ambiental de acuerdo con la visión del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda. Además de promover la educación ambiental, el centro emprende proyectos de conservación, regeneración y silvicultura sostenible enfocados en la mejora de la calidad de vida de la población local.

Hardyal Sharma

Hardyal Sharma, es actualmente jefe del Comité del Jardín Soka del Árbol Bodhi, que fue establecido por la Bharat Soka Gakkai (SGI de la India) en septiembre de 1993. Se han plantado unos 3.500 árboles en el jardín, de un bosque que contará con 10.000 árboles y que sirve como lugar para el estudio budista y actividades culturales.

¿Cómo consiguió acceder a su campo de trabajo?

Érika: estudié biología porque era mi asignatura favorita en la escuela secundaria. Siempre me han preocupado los problemas medioambientales, y el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, a ha escrito reiteradamente sobre la importancia de nuestra relación con el entorno natural. Me inspiraron las actividades del Centro de Conservación Ecológica del Amazonas (CEPEAM) y me involucré como voluntaria. Mi objetivo es utilizar mis habilidades profesionales para ayudar a hacer una diferencia y contribuir a la sociedad de una manera significativa.

El jardín Soka del Árbol Bodhi El jardín Soka del Árbol Bodhi [© BSG]

Hardyal: Mientras el presidente Ikeda visitaba la India en 1992, anunció a los miembros de la SGI de la India que le gustaría crear un jardín, un lugar que pudiese servir como un centro de actividades relacionadas con la paz. Personalmente, no tenía experiencia trabajando en jardines; yo era un maestro de escuela. Sin embargo, debido al hecho de que tenía un horario de trabajo más flexible que otros, me pidieron que ayudara a encontrar un terreno para el jardín. Conseguimos unas 36 hectáreas y media de tierra consolidada, y el jardín fue establecido.

¿Puede describir un día típico de trabajo?

Érika: No hay una rutina fija de trabajo; planificamos nuestras actividades educativas según las solicitudes que recibimos. Recientemente, hemos dado la bienvenida a un mayor número de estudiantes visitantes en el CEPEAM. Durante estas visitas, seguimos un programa educativo adecuado que implica recorrer con los estudiantes los terrenos del centro y enseñarles sobre cuestiones ambientales clave, nuestros proyectos y el ecosistema de la Amazonia.

Hardyal: Como director del Comité del Jardín Soka del Árbol Bodhi, considero que mi función consiste en conectar a las personas y promover las relaciones humanas dentro de la comunidad. Me reúno con el personal, el horticultor y el arquitecto paisajista en el jardín y escucho sus necesidades, además con la gente del lugar a quienes compramos la tierra.

¿Cómo contribuye su trabajo a proteger el medio ambiente? ¿Hay alguna iniciativa específica que esté llevando a cabo?

Hardyal: hay muchas fábricas que se están construyendo en los suburbios de Nueva Delhi, con el resultado de que los niveles de contaminación están aumentando. El Jardín Soka del Árbol Bodhi, que se encuentra a las afueras de Nueva Delhi, está ayudando a preservar la naturaleza y limpiar el aire. Actualmente, tenemos aproximadamente unas 69 hectáreas de tierra. Las cultivamos todos los años y cosechamos por ejemplo semillas de mostaza y trigo, y las donamos a la gente del lugar, que luego las comercializan con fines de lucro. Los ingresos se utilizan para mejorar las instalaciones dentro de su comunidad, por ejemplo, construyendo una escuela para niñas y comprando artículos para la residencia de mayores.

Érika sosteniendo un nuevo árbol

Érika: Contribuimos a la protección del medio ambiente a través de actividades de conservación llevadas a cabo en conjunto con la comunidad en general y a través de nuestros proyectos en curso, tales como nuestros esfuerzos para restaurar áreas degradadas y proporcionar un refugio para la flora y fauna silvestres. A través de estos proyectos, promovemos los ideales humanísticos de valorar a cada persona y de usar el diálogo para establecer relaciones que, cuando se basan en una visión del bien común, garanticen la calidad de vida para las generaciones futuras.

¿Cuál es la parte más agradable de su trabajo? ¿Y las de mayor desafío?

Hardyal: Ver el crecimiento de los árboles bodhi me da una gran alegría. También me encanta interactuar con el personal en el jardín y la gente del lugar, que cada año vienen al jardín con cartas de agradecimiento, y eso es muy conmovedor.

Al principio, cuando compramos la tierra para el jardín, hubo muchas dificultades. Aparecían vacas salvajes conocidas como nilgó que comían las plantas pequeñas y, además, todos los pozos estaban agotados y secos. Con la ayuda de expertos locales, junto con la perseverancia, superamos todos estos obstáculos. Cuando finalmente encontramos agua, ¡todos bailamos de alegría!

Érika: La parte más agradable de mi trabajo es poder compartir el conocimiento que he adquirido a través de mi entrenamiento profesional, mientras que al mismo tiempo interactúo con personas de diversos orígenes y edades. Me esfuerzo por convertirme en una persona mejor y más humanista a través de las lecciones de vida que obtengo de estas personas. De esta manera, puedo contribuir con acciones concretas, a pesar de lo pequeñas que puedan parecer en comparación con la escala actual de los problemas ambientales que enfrentamos, pero convencida de que se convertirá en una fuerza positiva y que además darán fruto en los años venideros.

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Érika: El principio budista “la unidad de la vida y su entorno”, se aplica directamente a mi profesión, ya que se refiere a la relación íntima entre una persona y el medio ambiente, que, a pesar de ser dos fenómenos, se consideran uno en su esencia fundamental. A través de esto, me doy cuenta de lo importante que es usar nuestra sabiduría al utilizar los recursos de la naturaleza, basados en el respeto por la dignidad de la vida. Puedo decir que este es el principio fundamental que guía mis acciones como biólogo, buscando siempre la armonía a través del desarrollo sostenible y acciones prácticas para promover la protección del medio ambiente, la justicia social y la eficiencia económica.

Hardyal: Siempre recuerdo la firme determinación del presidente Ikeda para establecer el jardín. Realmente creo que fue un regalo de su compasión. Todo comenzó cuando visitó la India por primera vez en 1979. Los miembros locales de la SGI, que sumaban 40 en ese momento, le dieron un paquete de hojas secas de bodhi, presentando cada hoja sobre un folio de papel. Fue bajo el árbol bodhi donde el Buda Shakyamuni alcanzó la iluminación. Y luego, en febrero de 1992, durante su segunda visita a la India, el presidente Ikeda propuso la idea de crear el Jardín Soka del Árbol Bodhi. Todos los que llegan al jardín pueden sentir su hermosa armonía, con sus muchos árboles y aves, con la presencia de patos, gansos y pavos reales. Creo que esto se debe a que fue creado con el espíritu de "distintas personas con un mismo propósito" o la unión en la diversidad.

¿Cuál cree que es el mensaje más importante que la naturaleza puede transmitir a las personas?

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Hardyal: Nuestro jardín actualmente tiene unos 3.500 árboles bodhi, que ya han crecido mucho. Tenemos la meta de llegar a 10.000 árboles para 2030, en el 100.0 aniversario de la fundación de la Soka Gakkai. Además de los árboles bodhi, hay árboles y flores ornamentales y frutales, y muchas aves se sienten atraídas por estas plantas. La gente reconoce y admira nuestro jardín por su contribución al medio ambiente, y en ese sentido, el Jardín Soka del Árbol Bodhi es un símbolo de paz y, creo, un rayo de esperanza.

[Cortesía SGI Quarterly, edición de enero de 2015]

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