Descubriendo mi verdadera valía

por Adriana Alonso Calderón, Puerto Rico

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Retrato de Adriana Alonso Calderón

Crecí en una familia amorosa, pero aun así tuve que luchar mucho con el tema de mi autoestima ya que a menudo me acosaban por ser gordita. Aunque mi madre siempre me decía que era hermosa e inteligente, yo buscaba la aprobación de otras personas, especialmente de los chicos.

Tenía 18 años la primera vez que un chico se fijó en mí. Él era mayor que yo. Nos comprometimos rápidamente y pronto quedé embarazada por lo que mis padres nos obligaron a casarnos. Lamentablemente el embarazo no llegó a término. Yo decidí seguir intentando mejorar la relación, pero nada funcionó. Me era infiel, me mentía constantemente y con frecuencia me llamaba gorda.

A los 19 años me sentía desesperanzada con respecto a mi vida. Fue entonces cuando mi mejor amiga me presentó a la SGI y la práctica del budismo Nichiren. La primera vez que recité Nam-myoho-renge-kyo se despertó en mí la creencia de que podía cambiar mi situación. Tuve el coraje de poner fin a esta relación tóxica y comencé un viaje de autotransformación (o “revolución humana”).

A los 21 años recibí el maravilloso beneficio de mudarme a España para realizar mis estudios de posgrado. Poco después de mi llegada, sin embargo, empecé a caer en un patrón de comportamiento autodestructivo. Me distancié de la SGI, caí en un estado de depresión y me aislé del mundo. Me había perdido. Toqué fondo y decidí volver a Puerto Rico.

Un nuevo comienzo

Una vez de vuelta en Puerto Rico, comencé a participar nuevamente en las actividades de la SGI. Asumí la responsabilidad de liderar a las mujeres jóvenes de mi área y fortalecí mi práctica budista diaria.

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En este proceso pude transformar todas las inseguridades sobre mí misma y, casi sin pensarlo, decidí estudiar derecho y convertirme en abogada. En el año 2016 fui una de las pocas personas de Puerto Rico que aprobaron el examen que permite poder ejercer la abogacía. También había determinado que cambiaría mi patrón kármico de relaciones tóxicas y, sobre todo, que atesoraría mi vida cuidando mi salud. En el año 2017 me casé. Nunca en mi vida había estado con alguien tan amoroso y respetuoso como mi esposo.

Puerto Rico ha experimentado recientemente una de las peores crisis económicas de su historia. En el año 2016, el Congreso de los Estados Unidos nombró a dedo una junta de control fiscal para supervisar el presupuesto y el plan fiscal de la isla. Actualmente estamos sometidos a duras medidas de austeridad, incluidos recortes extremos en el empleo, la educación y los derechos humanos. Casi medio millón de personas han emigrado a causa de esto y de la falta de empleo.

En el momento en que se aprobó la ley del Congreso, en una reunión de jóvenes compartí mi determinación de luchar contra la injusticia en mi país. Unas pocas semanas después de esta determinación me invitaron por mi condición de abogada feminista a participar en un diálogo con un congresista estadounidense y con un importante economista. Practiqué para poder transmitir los valores de paz y justicia que me han inspirado el budismo Nichiren y el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda. Durante el diálogo, pude compartir estos valores humanistas frente a cientos de académicos, políticos y miembros de la comunidad.

El huracán María

Una calle urbana inundada tras el huracán María, con coches y un edificio parcialmente sumergidos Inundaciones tras el huracán María [Foto del USDA/el sargento José Ahiram Díaz-Ramos/Dominio público]

En el año 2017, un huracán de categoría 5 destruyó la isla de Puerto Rico. La mayor parte de la isla se quedó sin electricidad, agua, combustible y alimentos durante meses. Miles de personas perdieron sus hogares y sus vidas. Los miembros de la SGI de Puerto Rico realizaron largas sesiones de recitación por la seguridad de las personas y la paz de nuestra tierra. El presidente Ikeda nos envió su aliento diciendo: “Este es el momento de convertir el veneno en medicina”. Esto me ayudó a ser fuerte, a no tener miedo y a no perder la esperanza.

Afortunadamente, mi familia no sufrió ningún daño significativo pero la incertidumbre y la desesperanza estaban en todas partes. Mi esposo y yo, junto con los maravillosos líderes de la SGI de Puerto Rico, inspirados por el aliento de convertir el veneno en medicina, empezamos a encontrarnos para realizar nuestras reuniones de la SGI en nuestras casas, sin luz ni agua corriente, pero decididos a ganar juntos y a visitar y animar a cada persona. Los líderes y los miembros de la SGI de los Estados Unidos nos enviaron mensajes de aliento todos los días, y recibimos artículos tales como cargadores solares, filtros de agua, velas e incluso generadores eléctricos para ayudarnos a sobrevivir a esta emergencia.

Hoy puedo decir que soy absolutamente feliz. Siento un profundo sentimiento de gratitud por haber podido encontrar el budismo Nichiren aquí, en Puerto Rico, y una fuerte determinación de ayudar a crear paz y felicidad en el mundo, comenzando por nuestra hermosa isla.

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