Trabajando en Islandia por un mundo libre de armas nuclares

por Eyrún Ósk Jónsdóttir, Islandia

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Una mujer y un niño hacen flotar una vela desde la orilla del lago durante la noche Velas flotantes en el estanque de Reikiavik en recuerdo de las víctimas de la bomba atómica

Islandia, una pequeña isla en el Océano Atlántico Norte, es el hogar de una población de aproximadamente unas 334 mil personas. No tiene ejército y siempre ha sido clasificada como una de las naciones más felices del mundo.

En 1986, durante la Guerra Fría, este pequeño país desempeñó un importante papel en la reducción de la carrera de armamento nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética al albergar en su capital, Reikiavik, una histórica reunión entre el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan y el líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov. La Cumbre de Reikiavik allanó el camino para el Tratado de control de armamento de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglas en inglés) entre las dos superpotencias, considerado como un importante punto de inflexión en la Guerra Fría.

Cada año, el 6 o el 9 de agosto, miles de personas se reúnen en el estanque de Reikiavik para hacer flotar velas encendidas en memoria de las víctimas de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y exigir la abolición de las armas nucleares. Durante 34 años, la SGI de Islandia ha participado en la organización de este evento de paz en colaboración con otras organizaciones islandesas que trabajan por este mismo objetivo, como Samtök hernaðarandstæðingar (una organización antibélica), Friðarhreyfing íslenskra kvenna (una organización de mujeres) y Félag leikskólakennara (una asociación de profesores de educación infantil).

Otro ejemplo de esta colaboración es la organización de un desfile por la paz en la principal calle comercial de Reikiavik el 23 de diciembre de cada año, al que asisten unas cinco mil personas. Las instituciones de Hiroshima han reconocido los prolongados esfuerzos del movimiento por la paz de Islandia haciendo entrega a la capital del país de reliquias del bombardeo atómico como muestra de gratitud.

Manteniendo un legado

Un hombre lee un gran panel de la exposición Visitando los paneles de la exposición en el ayuntamiento de Reikiavik

El 8 de septiembre de 1957, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, hizo un llamamiento público para la completa abolición de las armas nucleares, pidiendo a los jóvenes de la Soka Gakkai que trabajasen para lograr este objetivo. Esta declaración antinuclear se convirtió en el punto de partida de las actividades por la paz de la Soka Gakkai.

“No es suficiente soñar con la paz, necesitamos emprender acciones para crear la paz. Al participar en eventos como estos, tomamos una posición con respecto a la paz y la dignidad de la vida, y, de este modo, estamos generando conciencia entre la gente y en nuestro gobierno acerca de que todos somos responsables de este mundo”, señala Eygló Jónsdóttir, directora de la SGI de Islandia.

En los últimos años, la SGI de Islandia y los movimientos por la paz de la isla se han centrado en educar a los islandeses acerca del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW, por sus siglas en inglés), el primer acuerdo internacional legalmente vinculante para prohibir por completo las armas nucleares, además de solicitar al gobierno su firma. En 2013, la SGI exhibió en el ayuntamiento de Reikiavik su muestra “De una cultura de violencia a una cultura de paz: Hacia la transformación del espíritu humano”. La primera ministra, Katrín Jakobsdóttir, que en ese momento era ministra de educación, inauguró la exposición.

Una mujer habla desde un podio a una gran audiencia Inauguración de la exposición “De una cultura de violencia a una cultura de paz” en el ayuntamiento de Reikiavik

A raíz de esto, en 2015 la SGI de Islandia celebró una semana por la paz en un antiguo cine de la ciudad de Hafnarfjörður, que incluyó una nueva muestra de esta exposición y la proyección para unos 520 estudiantes del documental Otra manera de ver las cosas, en el que se analiza cómo los prejuicios y los estereotipos contribuyen a alimentar las guerras y los conflictos.

El año siguiente, la SGI de Islandia fue invitada a llevar la exposición al Museo de Arte de Reikiavik y a ofrecer una de las “charlas de paz” organizadas por el museo en relación con la exhibición de paz de la artista Yoko Ono, inaugurada allí aquel mes.

Creando esperanza

Cuando el TPNW finalmente se hizo realidad en 2017, la SGI de Islandia participó en una conferencia sobre el tratado con otros movimientos por la paz de Islandia y juntos instaron al gobierno a firmarlo.

Varios jóvenes se arremolinan alrededor de los paneles de la exposición Estudiantes en la exposición celebrada en Hafnarfjörður durante la semana por la paz

El mes de octubre se ha convertido en Reikiavik en un mes dedicado a la paz, por lo que en 2018, la exposición de la SGI contra las armas nucleares fue exhibida nuevamente en uno de los centros comerciales más populares de la ciudad con el objetivo de sensibilizar sobre el tema.

“Puedo ver que este tipo de actividades sobre la paz hace felices a las personas. Cuando la gente se da cuenta de que alguien cree y actúa por la paz, también comienza a creer en que es posible construirla. Al ver esto, para mí es una prueba real de cómo cada persona puede generar un gran efecto en los demás y cambiar la sociedad”, comenta Anna Björg Hjartardóttir, miembro de la SGI de Islandia, acerca del hecho de participar en estos eventos. Otro miembro de la SGI de Islandia, Haukur Guðmundsson, señala: “Las actividades de la SGI sobre la paz me proporcionan una clara filosofía con la que trabajar e ideales basados en la realidad cotidiana”.

Los miembros de la SGI de Islandia están decididos a continuar con sus esfuerzos por la paz y por la promoción del TPNW entre los islandeses, animando al gobierno islandés a convertirse en signatario del mismo.

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