La juventud

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[© Michael Hall/Getty Images]

El budismo enfrenta de lleno la realidad de los “cuatro sufrimientos” del nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte, pero como comenta Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, “Es importante recordar que envejecer no es lo mismo que hacerse mayor. . . Sin duda hay muchas personas que, a medida que maduran, se vuelven cada vez más vigorosos y enérgicos, tolerantes y de mente más abierta, viviendo con un mayor sentido de libertad y seguridad”.

Tales personas permanecen jóvenes a través de desarrollar y persistir en la esperanza, entusiasmo, optimismo y movimiento de avance, y no parecen sufrir por el deterioro del espíritu con el paso del tiempo. Por desgracia, también hay personas más jóvenes que ya han perdido la esperanza y parecen envejecer prematuramente.

Ikeda sugiere que, tal vez, para adquirir una verdadera juventud, debemos refrescar la determinación continuamente y hasta el último momento de nuestras vidas. Se inspira en el mensaje del Sutra del loto para mostrar que a través de nuestra dedicación a la felicidad y bienestar de los demás, es cómo podemos experimentar este tipo de “prolongación” o expansión de nuestras vidas.

Shakyamuni describe la calidad de su propia iluminación como un estado vital eterno y duradero, caracterizado por un rejuvenecimiento y vitalidad continuos.

El Sutra del loto es único entre las escrituras budistas en cuanto a que promete que aquellos que lo escuchan, pueden encontrar una juventud imperecedera y una vida eterna. La felicidad no se encuentra en un paraíso en el más allá, sino en medio de las pruebas y desafíos de la vida real. Desarrollando y profundizando nuestro amor compasivo por los demás, podemos lograr un estado vital interno que toca lo eterno y parece trascender la muerte.

Shakyamuni describe la calidad de su propia iluminación como un estado vital eterno y duradero, caracterizado por un rejuvenecimiento y vitalidad continuos. Luego resalta que su deseo inalterable es permitir a todas las personas experimentar tal condición elevada de vida. Entonces la cuestión está sencillamente en cómo podemos lograr ese mismo estado vital eternamente fresco y juvenil.

El Sutra del loto ofrece el modelo del Bodhisattva Jamás Despreciar quien, con una postura de profundo respeto hacia todas las personas con quienes se encontraba, buscaba que despertaran a su budeidad inherente en sus vidas, incluso siendo blanco de burlas o vilipendiado por ello. El resultado de sus acciones y su postura fue el logro de la condición vital iluminada del Buda. Igualmente, la manera de elevar nuestro propio estado vital es a través del compromiso personal en tomar acciones tanto por la propia felicidad como la de los demás.

artículo relacionado El significado de Nam-myoho-renge-kyo El significado de Nam-myoho-renge-kyo Nichiren declaró que recitar Nam-myoho-renge-kyo equivalía a activar su promesa de iluminación universal; él estaba estableciendo una forma de práctica que abriría el camino hacia la iluminación para todas las personas, independientemente de su origen social o educación. Nichiren, japonés del siglo XIII y fundador de la escuela budista basada en el Sutra del loto que practican los miembros de la SGI, creía que el deseo fundamental de contribuir a la felicidad de uno y de los demás es algo que todas las personas ya comparten en lo más profundo de sus vidas, pero que a menudo, las preocupaciones y problemas les impiden percibirlo.

Cuando nos dedicamos de corazón a “recordar” o recuperar desde nuestra conciencia más profunda aquel deseo o promesa, y vivimos una vida comprometida y contributiva, podemos acceder a fuentes –antes desconocidas- de sabiduría, coraje y amor compasivo; es decir, al estado de Buda. Esto no significa literalmente que nuestras vidas forzosamente se prolonguen, pero cuando despertamos con un propósito más profundo y compasivo, toda la calidad y experiencia de vida mejora para que un instante único pueda convertirse en una experiencia alegre y profunda en la que descubrimos una energía y vitalidad ilimitadas.

A través de tal despertar, las personas que se han visto desbordadas por su sufrimiento podrán comenzar a vivir una vida con propósito en la que el amor compasivo, creatividad y deseo determine su rumbo. Más que ponerse a contar los años o los días, esto es a lo que el budismo se refiere con un estado en el que podemos disfrutar de una eterna juventud.

[Cortesía de la entrega de SGI Quarterly de octubre 2009].

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