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Un corazón invencible

Jun Ortiz
Filipinas y Japón

Never Giving Up, by Jun Ortiz, Philippines and JapanJun Ortiz nació en Filipinas en 1950.  Su trabajo de músico lo llevó a viajar a Japón hacia fines de la década de 1970. En 1979, conoció a Yoshiko, con quien se casó en 1981. Jun conoció el budismo de Nichiren mediante un japonés que se sentó al lado de él en un vuelo de regreso a Filipinas. Cuando Jun lo visitó en Manila, el hombre le dio varios libros de budismo y de la Soka Gakkai. Tras leerlos, Jun quedó impactado por los conceptos de la causalidad (principio budista que enseña que las personas generan las causas y son responsables de sus efectos) y de la eternidad de la vida, por lo que al regresar al Japón le pidió a su esposa que lo llevara a un centro de la Soka Gakkai en Tokio. Yoshiko tenía una mala impresión de la Soka Gakkai y dudó en hacerlo, pero Jun insistió que era importante para él, ya que deseaba conocer la naturaleza de la práctica y la organización antes de hacer cualquier juicio; además, podrían dejar la práctica budista si no les gustaba. Jun y Yoshiko se convirtieron en miembros de la Soka Gakkai en 1980. 

Never Giving Up, by Jun Ortiz, Philippines and Japan

Jun se propuso, como primer objetivo, lograr la aceptación de los padres de Yoshiko, que desaprobaban el matrimonio de su hija y la práctica de la fe budista. También se esforzó en acostumbrarse a la vida en Japón, luchar contra la discriminación y encontrar un trabajo estable. La pareja se desafió alentada por el budismo y en un año lograron convencer a los padres de Yoshiko. Así, lograron contraer matrimonio en 1981 y, fueron bendecidos con tres hijas. Yoshiko encontró trabajo como contadora y Jun, como profesor de inglés. Luego, fue contratado por una agencia y empezó a actuar en la televisión y en películas del Japón. A la vez, con su personalidad, Jun se convirtió en una persona importante de la comunidad filipina del sector oeste de Tokio y la casa de los Ortiz, en centro de reuniones de sus compatriotas.

En 1995, Jun comenzó a experimentar mareos y desmayos, y un día se cayó por la escalera de su casa. El diagnóstico determinó que se trataba de una enfermedad neurológica degenerativa incurable, cuyas causas eran desconocidas. Los síntomas más característicos eran la pérdida progresiva del control motriz y el envejecimiento prematuro. La familia decidió enfrentar la aterradora enfermedad con la práctica budista. A pesar de que se tenía que movilizar con apoyo, Jun continuó trabajando y asistiendo a las reuniones de la Soka Gakkai hasta que ya no pudo moverse más. Tenía que arrastrarse para moverse en la casa. Pronto perdió apetito y peso. Tras experimentar terribles dolores en la espalda, fue llevado a un centro médico en donde descubrieron una enfermedad nueva: una infección tuberculosa que estaba carcomiendo su columna vertebral. Inmediatamente, Jun fue intervenido exitosamente e internado en un hospital de cuidados completos. Esto fue algo inusual para un paciente de su edad, que en su caso debía estar en la lista de espera por un año.

Jun, Yoshiko y sus tres hijas
Jun, Yoshiko y sus tres hijas

Cuando fue hospitalizado, Jun todavía podía comunicarse verbalmente. Sin embargo, cuando se le hizo imposible hacerlo más, su familia compró una tabla de alfabeto que les sirvió para comunicarse; pero cuando esto también dejó de funcionar, Jun se valió del parpadeo para responder a las preguntas que le hacían. A pesar de la pérdida progresiva de la capacidad física, Jun jamás se dejó doblegar. Siempre daba la bienvenida a los que le visitaban con una gran sonrisa y se comunicaba con sus ojos grandes y expresivos. Yoshiko relata: “Cuando se desanimaba, yo le aseguraba que él aún tenía una misión que cumplir. Creo que el hecho de que no se dio por vencido a pesar de su condición fue un gran aliento para muchas personas. Mantuvo su convicción hasta el final y de esta forma llevó a cabo su misión”. En 2002, debido al pedido de Jun, los médicos le permitieron regresar a su casa durante el mes de agosto y la familia disfrutó de un importante momento junta. Otra vez en el hospital, Jun perdió la capacidad de comer, pero éste se negó a que le aplicaran una sonda. El declive fue rápido y el 11 de mayo de 2003, Jun falleció pacíficamente, rodeado por de su familia. Yoshiko afirma: “Hace poco, mis hijas me dijeron que estaban contentas de tener padres como nosotros.  Estoy segura de que Jun estaría muy conmovido por ello. Después de su muerte, encontré su diario. Ahí decía, ʻMuchas gracias por cuidar de mí. Espero que ustedes disfruten de los años restantes de su vidaʼ”.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en el número de abril de 2004 de  la revista SGI Quarterly.]

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