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Transmitir el corazón

Edoardo Santoni
Australia

Edoardo SantoniEdoardo Santoni

Mi pasión es la música. Como artista, he hecho grabaciones, hago espectáculos por toda Australia, enseño en el Conservatorio de Música de Sídney y doy clases de vocalización. Me siento afortunado de poder expresarme artísticamente e interactuar con la gente en un ámbito sumamente competitivo y exigente.

Desde niño, me identifiqué con la música, por lo que toda mi vida comparé mis dotes artísticas con las de los demás. Sin embargo, siempre sentí inseguridad, depresión, ansiedad, temor y soledad.

En mis cinco años de práctica budista, he superado gradualmente el ego y la inseguridad. Ahora siento un mayor aprecio por la vida y el valor innato del ser humano. La responsabilidad de secretario del Grupo de Artes Escénicas y del Coro Cielo Azul de la SGI de Australia –cargo que asumí en 2010— me ha permitido desarrollarme en una persona capaz de velar por el crecimiento del prójimo. Tuve que desafiarme mucho para apoyar a otros mientras luchaba contra mis propias tribulaciones, ya que incluso intenté suicidarme y lesionarme varias veces, al grado de ser hospitalizado. Pero cada vez que decaía, pensaba en que no podía fallarle al coro, y me decía a mí mismo que no podía darme por vencido. Gracias a ello, he podido convertirme en una persona menos aislada y más abierta, y he podido cosechar grandes avances en mi vida personal y profesional.

Nichiren señala: "La voz lleva a cabo la tarea del Buda". El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, dice que la voz de una persona es capaz de repercutir en la vida de los demás. Los integrantes de nuestro coro se esfuerzan sinceramente en cantar para infundir valentía en los demás. Yo he podido comprobar a través de ellos, lo maravilloso que es el poder de una voz que llega al corazón de la gente. Su postura sincera, me permitió despojarme de las tendencias negativas que había adquirido, especialmente, la arrogancia de querer impresionar a la gente. Ahora, me concentro en comunicarme con la vida y transmitir mi corazón, y aplico estos valores humanistas diariamente tanto a nivel personal como laboral, ya sea en el escenario, ya sea en un aula de clases. Mi música se ha vuelto algo puro y dedicado seriamente a inspirar y alentar a las personas.

Ahora, siento que mi misión es ser un músico que transmita un corazón auténtico. El presidente Ikeda subraya: "La vida es dolorosa. Está llena de espinas, como el tallo de la rosa. La cultura y el arte son las flores que brotan de ese tallo. (…) La flor es el propio ser de cada uno, su humanidad. El arte es la liberación de la humanidad que mora en cada uno de nosotros".

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en la edición de abril de 2011 de la revista SGI Quarterly.]

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