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Posibilidades sin límites

Carina Taeko Chau
Estados Unidos

Carina (centro) con su madre y hermanaCarina (centro) con su madre y hermana

Padezco de una enfermedad llamada osteogénesis imperfecta –conocida también como osteogenia imperfecta—, que se caracteriza por la debilidad de los huesos. Cuando nací, los médicos le dijeron a mi madre que yo no viviría más de tres semanas, debido a que las radiografías revelaban deformidades en los huesos de mis extremidades, así como también desviaciones y fracturas múltiples en la columna vertebral. Mis huesos son susceptibles a quebrarse, incluso cuando duermo, por lo que he estado sujeta a innumerables tratamientos clínicos desde pequeña.

Cuando tenía cinco años, me regalaron mi primera silla de ruedas eléctrica. Por primera vez, me sentí libre: podía ir a cualquier lugar sin una persona que empujara la silla. A pesar de eso, necesitaba el apoyo de otros, por lo que se acrecentó en mí el deseo de independizarme algún día.

Las fracturas disminuyeron con el tiempo, pero en 2001, dos días antes de cumplir catorce años, sufrí una fractura en el fémur derecho. Mientras me recuperaba, tuve que recibir clases escolares privadas durante un año, lo cual se prolongó aún más cuando mi estado empeoró. Siendo adolescente, el enclaustramiento me hizo sentirme deprimida, desilusionada y limitada. En un intento de desvanecer el ofuscamiento y la insatisfacción, hice cursos de dibujo, costura y diseño de páginas web pero todo fue inútil. No podía dejar de sentirme a la deriva. Pero un día, descubrí que me interesaba realmente el maquillaje y mi madre me sugirió estudiarlo como carrera.

Yo había nacido en el seno de una familia budista, pero nunca fui una practicante asidua. Sin embargo, a los dieciocho años, cuando estaba por terminar la secundaria, decidí que debía asumir la responsabilidad de mi vida. Yo era libre de decidir y escoger qué clase de vida llevaría. Así que decidí practicar el budismo con más seriedad. Gracias a la activa práctica del budismo, logré muchos objetivos y se abrieron ante mí un amplio horizonte de oportunidades. Pude hacer un curso de maquillaje con una beca del estado. Ahora publico vídeos de maquillaje en YouTube y tengo mi blog de belleza. A pesar de la discapacidad física, ahora soy una persona que se expresa libremente y ejerce su profesión. En 2010, pude colaborar en el equipo de maquillaje del Festival "Rock the Era" que realizaron los jóvenes de la SGI de los Estados Unidos.

Siempre tuve el sueño de viajar por el mundo. Y, he podido concretar visitas a Tokio y París. Ahora, tengo en mente organizar un evento para fomentar la consideración hacia los discapacitados en la industria del turismo. El objetivo las personas desfavorecidas físicamente cuenten con mayores facilidades al viajar y puedan disfrutar por igual de la diversidad cultural de la humanidad.

Mis limitaciones físicas no desaparecerán, pero tengo la convicción de que la libertad es una cuestión espiritual. Aún en mi condición, soy capaz de hacer realidad mis sueños y de ayudar a los demás. Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, señala: "Libertad no significa ausencia de restricciones, sino poseer una convicción indómita, frente a cualquier obstáculo". Todo ser humano debe enfrentar dificultades. Cada problema es una oportunidad para fortalecerse, desarrollarse, concretar aspiraciones y divisar las posibilidades sin límites que ofrece la vida.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en el número de julio de 2011 de la revista SGI Quarterly.]

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