Volver a la lista

Oficio de ensueño en el Ártico

Sudhansu Majumdar
Canadá

A Dream Job in the North, by Sudhansu Majumdar, CanadaSoy oriundo de Calcuta, India, y como ingeniero mecánico, he diseñado y construido plantas de tratamiento de agua y desagüe en diversos lugares del mundo. Emigré a la ciudad canadiense de Toronto en 1997. Ahí, conocí el budismo de Nichiren, una semana antes de mudarme a Winnipeg, Manitoba, en donde las temperaturas invernales llegan a los -40 ºC. La práctica de la filosofía budista me permitió desempeñarme mejor en mi trabajo, resolver con mayor facilidad los problemas que se me presentaban y acostumbrarme a mi nuevo entorno.


En enero de 2006, conocí a un funcionario de gobierno que me contó sobre los rigores que debían sortear los ingenieros en el territorio autónomo de Nunavut, en el norte del país, lo cual me interesó mucho, ya que de niño mi sueño había sido vivir en el Ártico. Tras conseguir un trabajo anunciado en la Internet, me mudé a Rankin Inlet (o Kangiqslinq, en inuit), la segunda ciudad más grande de Nunavut, cuya población es de tres mil habitantes y en donde los inviernos recrudecen hasta los -60 ºC. Debido a las condiciones climáticas ahí no existen árboles. Cualquier tipo de excavación debe realizarse entre mediados de agosto y la primera semana de septiembre, cuando el suelo está parcialmente descongelado. El abastecimiento hídrico cuenta con un sistema en el que permanentemente circula agua caliente para evitar la ruptura de las tuberías por congelación y para mantener el líquido a una temperatura mayor de 2 ºC. Los vientos en Rankin Inlet soplan a más de 100 km; y en invierno, las corrientes de aire de nieve reducen drásticamente la visibilidad y confinan a los pobladores en sus casas. Aunque se practica la pesca y la caza de caribúes –cuya carne se conserva a la usanza tradicional—, la mayor parte de los comestibles deben ser importados y transportados aéreamente desde Winnipeg o Yellowknife, la capital de los Territorios del Noroeste. En una ocasión, me correspondió hacerme cargo de la reparación de una de las arterias principales de agua de la ciudad, cuya ruptura fue causada por el movimiento de las capas de hielo. Fue todo un desafío dirigir la obra de refacción sin luz solar y cuando las temperaturas marcaron -60 ºC y los gélidos vientos hasta -90 ºC.

Al cabo de un año trabajando en condiciones climáticas extremas, sentí que había adquirido suficiente experiencia como para dar un nuevo paso. Mi sueño seguía siendo vivir en el círculo polar ártico, de modo que oré y busqué un puesto en dicha región. Al mes siguiente, encontré un aviso colocado por el gobierno de los Territorios del Noroeste. Fui contratado y, en septiembre de 2007, me mudé a Inuvik, un hermoso pueblo de tres mil quinientos habitantes hospitalarios. En Inuvik, el aire es fresco y puro; el Sol desaparece durante varios meses, a excepción del verano, lo que me permite disfrutar de excursiones y caminatas en adición al esquí. La temperatura es similar a la de Rankin Inlet, pero hay árboles. Ahora, me desempeño como supervisor de proyectos de los sistemas regionales de abastecimiento de agua potable y de tratamiento de aguas servidas, lo cual abarca la infraestructura de las instituciones educativas públicas, los centros de salud y las instalaciones gubernamentales. La gestión de estas obras públicas diferentes a las realizadas en el sur es un trabajo exigente, en especial porque escasean recursos y personal. Sin embargo, gracias a la práctica del budismo y a la oración diaria por el éxito de los proyectos y la felicidad de quienes me rodean, he podido establecer buenas relaciones de cooperación con quienes trabajo y he podido convencerme de que cada obstáculo es una oportunidad para desarrollarme.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en la edición de abril de 2009 de la revista SGI Quarterly.]

▲ Arriba