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Mis raíces maoríes

Ngapaki Emery
Nueva Zelanda

Ngapaki EmeryNgapaki Emery

Pepeha (Dichos ancestrales del Waikato): "Ko tainui (canoa) te waka; ko taupiri (montaña sagrada) te maung; ko waikato (tribu) te awa; ko waikato (río/lugar de descanso/fuente de sustento) te iwi; ko turangawaewae (lugar de encuentro) te marae; ko ngapaki emery ahau."

Yo recibí el Gohonzon en 2007, pero nunca fui constante en la práctica budista, hasta hace poco. Me esmeraba en la fe únicamente cuando algo marchaba mal. Cuando practicaba seriamente, las cosas mejoraban, en especial, mi estado anímico, ya que sentía que podía enfrentar cualquier obstáculo. Sin embargo, en mi puku (estómago o fuero interno), no estaba segura si debía practicar el budismo. Me sentía diferente a los demás miembros y ajena a la organización. En especial, me sentía insegura por haberme apartado de los valores maoríes que mis padres me habían inculcado, tales como los del wairua (espíritu) y el mauri (fuerza vital) en las relaciones interpersonales. Nuestro pueblo mantiene fielmente la maoritanga (cultura o forma de vida maorí), a pesar de que está casi en desuso la te reo maorí (lengua maorí), y mi padre, en particular, nos transmitió a mis hermanos y a mí la historia de nuestra gente y sus relatos.

Ahora, comprendo las razones de mi inseguridad. Al crecer en un entorno en donde predomina la cultura occidental, muchos niños maoríes sienten que su lengua es inferior. Pero el idioma es el corazón de una cultura y desdeñar la lengua significa desdeñar las tradiciones. Por eso, mis padres se esforzaron en inculcarnos el respeto por nuestras tierras, nuestro pueblo y nuestras tradiciones. El conflicto interno que experimenté hacia la práctica budista se debía a mi gran cariño hacia la identidad maorí. No quería comprometerme de lleno, pensando que si lo hacía perdería mi maoritanga. Durante mucho tiempo, traté de practicar sola y en secreto para que nadie supiese que era budista. No quería perder el valioso tesoro que representaba para mí la cultura maorí. Me sentía frustrada, enojada y herida por el hecho de que en Nueva Zelanda no podíamos hablar abiertamente la lengua maorí sin que fuésemos discriminados; sentía dolor por mis ancestros que tuvieron que adaptar sus tradiciones para sobrevivir.

Sin embargo, cuando practicaba el budismo, sentía que el Gohonzon me permitiría enfrentar el triste pasado de mi pueblo. Pero me odiaba a mí misma por recurrir al budismo y al Gohonzon, que a veces me parecía una caja con un pedazo de papel. Por eso, trataba de desconectarme para no sentir tanta negatividad. Un día me puse a pensar por qué yo no podía abandonar el Gohonzon. Me había mudado varias veces, y nunca me deshice de él. Me di cuenta de que los miembros de la SGI nunca me presionaron para hacerlo. Todo dependía de mí.

Un amigo miembros de la SGI me dijo: "Ngapaki, esta práctica no te quitará tu maoritanga. Te hará más maorí". A partir de eso, comprendí que a través del budismo, podía enfrentarme a mi situación, aceptar mis circunstancias y revertirlas. Al leer el escrito de Nichiren "El verdadero aspecto del Gohonzon" comprendí que el tema de mi identidad nunca fue un auténtico problema por sí mismo, sino un factor que me permitiría crecer. Ahora, me dedico a la práctica budista sin reservas y mi propio cambio ha transformado positivamente mis relaciones con mi pareja, mi familia y mis amigos.

En mis cursos de gestión educativa, me enseñaron que un director de escuela es un individuo que coadyuva al educando a proyectarse al mundo, que incita un cambio positivo con misericordia. Uno debe utilizar lo que tiene por el bien de los demás sin reprimirse, y debe tener claro con qué fin utilizará sus capacidades.

Para mí, el budismo es muy maorí. Me siento afortunada de que nuestro tipuna (antecesor) Nichiren estableciera esta enseñanza que es mantenida y difundida hasta hoy, y de que el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, hiciera posible que la gente de Aotearoa pudiese practicar el budismo para contribuir al logro de un mundo pacífico y armonioso.

[Nota: Texto recuperado de una información proporcionada por la SGI de Nueva Zelanda. Experiencia publicada en este portal en noviembre de 2011.]

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