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Junto a los desamparados

Richard Brown
Estados Unidos

Mr. Richard Brown
Richard Brown

En 1987, diez años después de conocer el budismo de Nichiren, logré aprobar el examen del Colegio de Abogados de Georgia y obtener el título para ejercer mi profesión.

En 1996, cuando trabajaba como asistente de la Defensoría Pública de Atlanta, me ofrecieron el puesto de director del departamento de asuntos legales del Grupo de Trabajo para los Sin Hogar de la ciudad. No acepté la oferta pero decidí conocer la institución. Al entrar a uno de los refugios municipales, encontré a mujeres y niños acostados en el suelo y voluntarios que atendía una línea de emergencia las 24 horas. Yo no estaba conforme con la poca remuneración que me habían ofrecido, pero reflexioné. Esa gente trabajaba ad honorem. El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, dice que ayudar a alguien en dificultades requiere misericordia y coraje. ¿Cómo podría contribuir yo? Así, dejé mi puesto y, en diciembre de ese mismo año, me integré al Grupo de Trabajo.

Inmediatamente, fui designado a la tarea de brindar asesoría legar a siete personas desamparadas que habían demandado al gobierno federal. Para hablar con ellos, tenía que buscarlos, bajo los puentes, en edificios abandonados y en albergues. Na había cabida para la arrogancia ni la superficialidad; debía ser tolerante y evaluar mi actitud; a quienes acudían a nosotros no les interesaba mis conocimientos sino que yo mostrara preocupación genuina por ellos. Cambié mi forma de pensar. El presidente Ikeda también dice que quienes han sufrido más tienen mayor derecho a ser felices. Mucha gente sin techo ha sufrido una especie de aniquilación de la identidad, ha sido víctimas del abuso de sus familiares, ha experimentado la traición de sus seres queridos… El gobierno y las instituciones de beneficencia pueden hacer muy poco por ellos. Algunos indigentes pierden el interés en vivir y en volver a ser parte de la comunidad. Durante un año y medio, apoyando al Grupo de Trabajo, aprendí sobre la fortaleza humana, el amor, la valentía y, que ser practicante del budismo significa ayudar a los que nos rodean con respeto.

Richard (centro) con Nosotros el Pueblo
Richard (centro) con Nosotros el Pueblo

Posteriormente, establecí el grupo Nosotros el Pueblo, con algunos colegas del Grupo de Trabajo, para concienciar a la sociedad sobre la realidad de la gente que carece de techo. Nuestro grupo ha visitado escuelas y universidades, ha brindado seminarios y ha organizado campañas de protestas contra algunas ordenanzas municipales y hemos logrado influenciar positivamente el desarrollo de nuevos programas gubernamentales para indigentes.

 

Campaña en Atlanta

Con frecuencia me preguntan cómo se debe ayudar a un indigente. Yo les digo: reconociendo su humanidad, preguntándoles su nombre, por ejemplo. Ellos son un reflejo de un desamparo espiritual generalizado por la pérdida de humanismo en la sociedad y en las instituciones. Si restauramos la humanidad perdida, comenzando por nosotros mismo, estaremos contribuyendo con algo crucial. Y esa, es la visión de la SGI. Para mí, es una gran inspiración el concepto budista de amor compasivo, y es con esa postura que deseo llevar justicia a los jóvenes, a los presidiarios y a los indigentes. En junio de 2006, fue designado magistrado asociado del condado.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en la edición de abril de 2007 de la revista SGI Quarterly.]

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