Volver a la lista

Motivada a fomentar el humanismo

Tripti Tandon
India

The Starting Point for Action, by Tripti Tandon, India

Asistí por primera vez a una reunión de la Bharat Soka Gakkai (SGI de la India) en marzo de 2003. Así empecé a practicar el budismo de Nichiren, que proclama la santidad de la vida y conduce a las personas a la felicidad. Seis meses después, supe sobre el presidente de la SGI Daisaku Ikeda a través de una exhibición de sus fotografías que se realizó en Nueva Delhi, titulada "Diálogo con la naturaleza". Entre las extraordinarias imágenes, la que más captó mi atención fue el retrato de un pequeño capullo a punto de florecer. La fotografía estaba acompañada de las siguientes palabras del señor Ikeda: "Cada semilla, sin importar su tamaño, tiene la facultad de germinar. Esto es igual en las personas". Me encontraba en medio de una crisis laboral, y sentí que el capullo y dicho texto me infundieron confianza. Así, comencé a estudiar más sobre la filosofía del presidente Ikeda, que insta a las personas a superarse, a crecer y a ser victoriosas en la vida.

Actualmente ejerzo la profesión de abogada en una organización no gubernamental de la India dedicada a la protección y a la promoción de los derechos humanos en los campos judicial, político y académico. Atendemos casos relacionados al VIH/SIDA, la prostitución, la homosexualidad, la transexualidad, la drogadicción, y en especial, apoyamos a las personas desprotegidas por la ley o que no están en condiciones sociales de solucionar sus problemas por sus propios medios. Un requisito de mi oficio es contar con habilidad en la redacción y la oratoria. Sin embargo, carecía de tales aptitudes y solía elaborar textos monótonos y aburridos que requerían ser corregidos repetidas veces. En el tribunal, era común que me sobrecogiera el miedo y trastabillara, por lo que me sentía incompetente, sin entusiasmo y sin ardor justiciero.

Sin embargo, lo que me permitió recobrar la esperanza fue la lectura de las obras del presidente Ikeda, tales como las novelas La revolución humana y La nueva revolución humana, que narran la historia del líder de la SGI, en su esfuerzo por promover la paz mundial en su condición de ciudadano común. Comprendí que no se necesita de técnica ni de un vocabulario extravagante para redactar un buen texto, sino el deseo de transmitir. Una vez que comprendí eso, pude expresarme con mayor libertad en lo que escribía y mi redacción mejoró considerablemente. Ahora, mis documentos reciben reconocimiento nacional e internacional, y estoy a cargo de la mayor parte de la elaboración de los documentos de mi organización.

Al igual, en el proceso de mi "revolución humana" pude superar el temor de hablar en público. En abril de 2009, realicé una ponencia en la sesión plenaria de una conferencia internacional sobre derechos humanos. A pesar del nerviosismo, disfruté cada minuto de esa experiencia. Me convertí en una persona capaz de albergar y expresar gratitud por los demás, especialmente, sentí agradecimiento por mi jefe que me había dado la oportunidad de capacitarme profesionalmente y por el presidente Ikeda que me había orientado en la vida.

En mi trabajo, se impulsan campañas para fomentar los derechos humanos entre individuos de pensamiento contrario. Anteriormente, la idea de hacerlo me hacía sentirme incómoda, por lo que evitaba expresar mi punto de vista abiertamente. Sin embargo, ahora, con el ejemplo del presidente Ikeda, he adquirido convicción en los principios que defiendo y un sentido de misericordia y amor compasivo que me permiten valerme del diálogo sincero y respetuoso. Gracias a esa postura, hoy son más las personas que deciden apoyar nuestro movimiento por la justicia social.

La filosofía de Nichiren, plagada de humanismo, abarca muchos aspectos del concepto de los derechos humanos, en especial, el de la defensa de la dignidad fundamental de las personas. El budismo postula que todo individuo posee de manera inherente el estado de Budeidad. Lo importante es coadyuvar a que las personas sepan qué derechos les corresponden y cuál es su potencial real. En el sector del desarrollo, el cambio es lento e incierto. Las personas pierden esperanza y se dan por vencidas; son ofuscadas por el prestigio y la reputación y pierden de vista el propósito de lo que hacen. En tal sentido, siento que yo tengo suerte, ya que tengo un maestro de la vida como el señor Ikeda que me enseña a aspirar el logro de grandes metas con los pies en la tierra.

Como en aquella fotografía, la pequeña semilla ha comenzado a germinar. Este año, mi institución ganó dos importantes litigios legales: la primera fue en corte, en donde logramos revocar una ley discriminatoria contra los homosexuales, y la segunda fue en el parlamento, en donde logramos rebatir un proyecto de ley que amenazaba el sustento de las mujeres pobres. Daisaku Ikeda siempre dice que, en todo quehacer, el ser humano debe ser el protagonista y que son los ciudadanos comunes quienes propician verdaderos cambios. Mi deseo es seguir su consigna, actuando comprometidamente para consolidar un mundo en donde se priorice el humanismo.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en el número de enero de 2010 de la revista SGI Quarterly.]

▲ Arriba