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La naturaleza es parte del ser humano

Julie Bygraves
Reino Unido

A Piece of Ourselves, by Julie Bygraves, UK Comencé a practicar el budismo cuando estudiaba en la Universidad de Manchester con el sueño de trabajar por el medio ambiente. Estudié ecología e hice un programa de desarrollo forestal de un año en Barcelona que me permitió aprender el español. Al egresar, me dediqué a investigar los arrecifes de coral de Madagascar y a hacer actividades de voluntariado para proteger la naturaleza de dicha república insular africana, y fui conociendo la estrecha relación que hay entre el medio ambiente y el conflicto o la violación de los derechos humanos. Por ejemplo, los recursos naturales son causantes de conflicto, pobreza extrema y crisis humanitaria. Así comprendí la importancia del factor humano en la tarea de la protección ambiental.

Luego, proseguí estudios de maestría en Política Ambiental y, en 2004, a los 25 años de edad, volví a Madagascar para aplicar finalmente lo que había aprendido. Sin embargo, mis sueños se vieron truncados cuando tuve que enfrentar la realidad de la escasez de empleos. Tuve que mantenerme con oficios temporales y sentía que nada estaba a mi favor. Pero también sabía que tenía que cambiar, pues en la vida debemos actuar con iniciativa y superar los problemas con una visión a largo plazo. Especialmente, estoy muy agradecida por el aliento que me brindaron los miembros de la SGI del Reino Unido, quienes me ayudaron a darme cuenta de que, sin importar el tipo de trabajo, podría ser dichosa y contribuir a la sociedad. A través de la práctica del budismo, desarrollé confianza en mí misma y me convertí en una persona capaz de alentar a otros. Una vida de satisfacciones implica vivir haciendo felices a otras personas, es decir, a los que están en nuestro círculo amistoso, familiar, social y laboral. Este pensamiento me permitió actuar con emprendimiento y optimismo. De esta manera, pude brindar charlas en el ayuntamiento de mi ciudad sobre el mantenimiento de los parques y promover la plantación de árboles con la participación de niños.

Para gran alegría mía, desde hace cuatro años, trabajo a tiempo completo para un organismo gubernamental especializado en la protección y la restauración de las áreas forestarles. Ahora, me dedico a tareas que tienen que ver con la prohibición de la tala ilegal y el establecimiento de políticas y normas legales con la ayuda de especialistas del rubro. Actualmente, mi meta es fomentar una mayor valoración del entorno natural y eliminar el concepto de que la naturaleza existe únicamente para sustentar la vida del ser humano. Cuando se daña la flora y la fauna, el género humano pierde una parte de sí mismo.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en el número de octubre de 2009 de la revista SGI Quarterly.] 

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