Volver a la lista

¡Exprésate!

NYCCA
Japón

Nací en Hong Kong en 1980. Mi padre es chino y mi madre es descendiente japonesa. Vivo en Japón desde los diez años de edad. Me interesé en la cultura callejera a través del monopatín e incursioné en la música rap, bailando y trabajando como disyóquey. Al comienzo, no me interesaba "rapear" en japonés, hasta que, a los quince años, conocí a un músico llamado RINO, que me inspiró a expresar mis ideas sobre el mundo.

Shout It Out, by NYCCA, Japan

Estudié en la Escuela Soka de Segunda Enseñanza y, luego, en la Universidad de Nueva York a partir de 1999. En los Estados Unidos, caí en la adicción al alcohol y a las drogas, y sufrí constantes alucinaciones. Después de tres intentos fallidos de suicidio, fui internado en un hospital psiquiátrico. Debilitado por la depresión y la apatía, volví al Japón para rehabilitarme. Fue en esta época que comencé a practicar el budismo seriamente. Cuando oraba sentía que la energía brotaba de mí, y dicha energía me dio convicción. Los doctores me decían que tardaría tres años en recuperarme y que probablemente experimentaría serios traumas en el futuro. Pero para sorpresa de todos, me curé en medio año.

Durante los doce meses siguientes, mientras trabajaba para una fábrica volví a hacer pequeñas presentaciones y comencé el Proyecto O'LIONZ (siglas de "Only Life In Our NecessitieZ"). Compuse canciones trilingües, mezclando el japonés, el cantonés y el inglés.

Hay una gran variedad de música rap... Tengo entendido que el rap surgió entre los reclusos que se llamaban entre sí sin instrumentos musicales; así que el rap era un medio por el cual se expresaban sentimientos veraces. En ese sentido, pienso que es desafío con palabras, una manera humana de enfrentar las cosas, de superar situaciones difíciles y revertirlas con esperanza. Por otro lado, me parece interesante el grado de parentesco que hay entre los ritmos del rap y la entonación de los sutras budistas.

En el hip-hop, hay una frase que se usa a menudo: "Keep it real (ser real)". Cuando compongo una canción, trato de reflejar mi experiencia, la realidad y la filosofía budista en mi música. El nombre O'LIONZ, en sí, expresa esta idea de lo auténtico –que la verdad invariablemente yace dentro de nuestra propia vida. Sin importar el tema, todo está relacionado con la esencia de la vida y sus fenómenos. Todo tipo de experiencia conduce a la búsqueda de la verdad de la vida. Para mí, el budismo trata de la lógica y los principios fundamentales del universo.

En febrero de 2003, formé un grupo llamado O'LIONZ 11, compuesto de amigos y conocidos. Hicimos nuestro primer concierto ante unas mil personas. En marzo de 2005, lanzamos un disco compacto alternativo y, en julio de ese mismo año, ganamos en la categoría de música urbana del Premio Diesel-U-Music, en donde concursaron representantes de cinco países (Bélgica, Italia, el Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos). 

En agosto de 2005, el Proyecto O'LIONZ actuó en el evento Abracemos el Mundo con la Música realizado en Indonesia, que consistió en un concierto de beneficencia para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de Sumatra, ocurrido en marzo de 2005. El evento fue televisado en toda Indonesia. Finalmente, a comienzos de 2006, me vi en las condiciones de dejar el trabajo que venía haciendo para convertirme en un artista de tiempo completo. En agosto de ese año, formé parte de una delegación de intercambio a la China conformada por doscientos miembros de la Soka Gakkai y tuve la oportunidad de actuar en eventos de confraternidad en Shanghái y Pekín.

En 2007, la importante firma discográfica, Universal Records, ofreció apoyar el debut del Proyecto O'LIONZ. Posteriormente, nuestro disco sencillo "Daijobu (no te preocupes, tranquilízate)" fue elegido como la canción tema de un programa televisivo y, en junio, lanzamos nuestro primer álbum completo. Actualmente, estoy componiendo una canción para las Olimpíadas de 2008 en Pekín. Me he dado cuenta que, al poner en práctica la filosofía budista, obtengo efectos positivos en mi vida día a día. Creo que será imposible deducir qué maravilloso efecto veré en el futuro.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en el número de enero de 2008 de la revista SGI Quarterly.]

▲ Arriba