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Ciudadanía global

Sandra Gualtieri
Italia

En 1989, a los 26 años de edad, decidí matricularme en la carrera de educación de la Universidad de Florencia. Esto trajo consigo una etapa de movimiento en mi vida, ya que tenía que equilibrar los estudios, el trabajo para pagar la licenciatura y las actividades de la SGI de las que participaba desde hace tres años. Decidí proseguir mis estudios inspirada en las propuestas de paz anuales del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda. Tras la lectura de dichas propuestas sentí que todos somos responsables de defender los derechos humanos y que la educación era esencial para fomentar dicha comprensión en la sociedad. Al graduarme, comencé a buscar las maneras de llevar a la práctica las propuestas del presidente Ikeda. Pienso que la transformación es un factor importante de la educación y que el papel de los docentes es coadyuvar a los alumnos a conocer su potencial inherente y su relación con el entorno. Entre diversos proyectos, la Iniciativa de la Carta de la Tierra cautivó mi atención; este movimiento internacional de base popular promovía los valores que yo buscaba, es decir, los principios universales para construir una sociedad global justa, sostenible y pacífica.

En el año 2000, la SGI de Italia organizó la exposición titulada "La ciudad de los derechos humanos". En dicha ocasión, oficié como encargada de relaciones públicas de la SGI de Italia ante las instituciones educativas. La exhibición recorrió todo el país, y cuando fue mostrada en Florencia, en noviembre de 2001, fue visitada por dieciocho mil niños y jóvenes. Como integrante del Grupo de Educadores de la SGI de Italia, colaboré en la organización de conferencias sobre la Carta de la Tierra para estudiantes de secundaria de diez ciudades. Los jóvenes que participaron en estos coloquios aportaron maravillosas ideas para llevar a la práctica. Asimismo, los eventos permitieron a los asistentes reflexionar sobre las formas de solucionar los problemas relacionados a los derechos humanos y fomentar en ellos el sentido de ciudadanía global activa. La Carta de la Tierra fue el marco ideal para invitar a la reflexión y al diálogo. Paralelamente, basándome en el principio de la educación sobre la no violencia, implementé un sistema en que los participantes de los coloquios podían intervenir en diversos programas de televisión para expresar sus inquietudes ante los legisladores y los políticos locales. Estos eventos permitieron a los estudiantes comprender mejor los problemas mundiales y el hecho de que todos pueden contribuir a solucionarlos mediante la acción cotidiana. Posteriormente, en 2004, la SGI de Italia complementó la realización de estos eventos con la organización de la muestra de una nueva exposición titulada "Semillas del cambio", la cual fue creada en colaboración con la Iniciativa de la Carta de la Tierra.

Estoy agradecida de haberme podido desarrollar a través de la participación en estas actividades a título de organizadora y coordinadora, todo lo cual representó un gran desafío que requirió mucha valentía. La experiencia me ha brindado mayor confianza y mayor sentido de compromiso. Ahora disfruto de maravillosos lazos de amistad con muchas personas con las cuales puedo intercambiar diversas ideas. Todo esto no hubiese sido posible sin la inspiración y el aliento que me brindó el presidente Ikeda.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en la edición de octubre de 2008 de la revista SGI Quarterly.]

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