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Encontrando mi misión única

Akruti Choksi
India

Akruti Choksi

Adoro a los niños y a los animales. Por eso, siempre pensé que sería veterinaria o que me dedicaría a la psicología infantil. Sin embargo, hace diez años comencé a estudiar odontología, una carrera que mis padres eligieron por mí y que no me interesaba en absoluto. De hecho, suspendí el primer año. Una de mis amistades me alentó diciéndome que aquel contratiempo era temporal y fundamental para poder descubrir mi propósito o mi misión única en la vida, y me transmitió las enseñanzas de Nichiren.

El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, afirma: "El lugar en el que te encuentras es aquel en el que debes estar en este momento; por eso, da lo mejor de ti mientras estés en él". Así fue como me esforcé a partir de entonces, y a través de la práctica comenzó a interesarme la carrera y finalmente la terminé. También pude dedicar tiempo a todas las cosas que me gustaban; por ejemplo, rescaté a gatitos, cachorros de perro y conejos huérfanos o enfermos, e incluso a un poni herido. Asimismo, durante mi tiempo libre me ofrecía como voluntaria para atender a niños con discapacidades físicas y mentales.

El siguiente paso lógico, tras completar la Licenciatura en Cirugía Dental, era aunar dos cosas que me interesaban, los niños y la odontología, y realizar un posgrado en odontología infantil. Lo intenté durante tres años, pero no me aceptaron en el programa.

Comencé a trabajar como odontóloga pero me sentía incompleta. Me preguntaba cuál era mi misión única, aquella que solo yo podía realizar, y recitaba daimoku para averiguarlo.

Escuché hablar de los cuidados dentales a caballos o, lo que es lo mismo, la odontología equina. Pensaba que los únicos que podían acceder a estudiar aquella rama eran los veterinarios, sin embargo encontré un programa de tres meses de duración que podía cursar en el Colegio de Odontología Equina de Nueva Zelanda (NZEDS, por sus siglas en inglés).

En medio del duro invierno, fui a estudiar al pequeño y adormecido pueblo de Tuakau. Los tres meses que pasé allí son los más memorables de mi vida, y lo más importante que aprendí fue a considerar a cada caballo un individuo insustituible. El curso ofrecía mucha experiencia práctica, por lo que trabajé con más de ochocientos caballos de diversas razas. Esto me proporcionó la confianza necesaria para decidir abrir mi propio negocio en mi país.

Terminé el curso y regresé a la India, donde empezó el verdadero desafío: era la primera dentista que había recibido formación en odontología humana que desempeñaba la odontología equina en la India y, además, como cirujana dental que trabajaba con personas, ejercía en dos clínicas en Bombay.

Las personas se sorprenden al ver a una dentista trabajando con caballos, en una industria dominada por los hombres. Al principio, hubo veterinarios que me trataron con arrogancia y falta de respeto, pero ahora ya me ven como una de ellos. Además, los que intentaron disuadirme de trabajar en la India diciéndome que esta profesión no tenía ningún futuro han terminado ayudándome al recomendarme al veterinario principal de un hipódromo. La atención dental es muy importante para los caballos que van a competir.

En enero del año pasado comencé mi carrera profesional con uno de los mejores entrenadores de la India. Además, soy la primera india en convertirme en miembro de la Asociación Internacional de Odontología Equina. En la actualidad, desempeño mi labor con un gran número de caballos de propiedad privada, además de colaborar con la mayoría de los entrenadores en los hipódromos de Bombay y Pune.

Asimismo, estoy feliz de poder dedicar mi tiempo, junto con mis compañeros de la SGI, a brindar aliento a los jóvenes y forjarlos como valores humanos y líderes del futuro.

Todo lo que soy y todo lo que he logrado hasta ahora ha sido gracias a mi práctica budista. Tal como dice Nichiren, "Un moscardón puede recorrer diez mil millas si se aferra a la cola de un corcel de pura sangre…" (END, pág.18); yo soy el "moscardón" que está determinado a recorrer diez mil millas mientras se aferra a la cola del "corcel", la práctica del Sutra del loto.

[Fuente informativa y fotográfica: SGI Quarterly, octubre de 2013]

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