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En medio del conflicto

Sipho Ndabambi
Sudáfrica

SSipho (segundo de la izquierda, primera fila) con el comité regional de paz
Sipho (segundo de la izquierda, primera fila)
con el comité regional de paz

En 1994, se realizaron las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica. El período que precedió los comicios estuvo plagado de incertidumbre, conflicto, violencia e inestabilidad. 

Yo comencé a practicar el budismo de Nichiren en Johannesburgo, en 1992. En esa época, yo trabajaba como asistente en una galería de arte y era secretario regional de un partido político. Cuando en 1993, se firmó un acuerdo de paz entre las agrupaciones políticas del país, unos copartidarios tomamos la iniciativa para formar un comité de paz en nuestra localidad. Basado en mis convicciones budistas, yo fui visitando, a título personal, a los líderes políticos, las agrupaciones religiosas y los grupos de promoción de paz de la región para invitarlos al diálogo. Gracias a esto, obtuve una respuesta positiva de la gente que me confesó su temor por ciertos militantes políticos. Esta inquietud fue canalizada por nuestro comité de paz. Decidimos conversar con los líderes políticos en cuestión y, en el primer encuentro, comprendimos que ellos eran también seres humanos comunes y corrientes, que anhelaban lo mismo. Así es como se iniciaron las audiencias semanales de defensoría del pueblo, en donde se mantuvo el sentido de que todos éramos integrantes de la misma comunidad, sin importar la afiliación política o jerarquía social, y en donde se priorizaron las tradiciones culturales de los clanes.

Gracias a dichos esfuerzos de solidaridad y fraternidad, se redujo la violencia y el crimen en nuestra región. Cabe resaltar que esta situación no se dio en todas las comunidades, por lo que el saldo total de muertes causadas por la inestabilidad política sumó veinte mil. Sin embargo, posteriormente, nuestro caso fue adoptado en otras comunidades más. El budismo, que enseña el diálogo, y la SGI me ayudaron a convertirme en una persona capaz de desempeñar una contribución importante a la paz de mi comunidad. Hoy, estoy seguro, más que nunca, de que el establecimiento de la confianza y la amistad son los medios más eficaces para superar los complejos desafíos que enfrenta mi país.

[Nota: Un artículo relacionado fue publicado en la edición de enero de 2007 de la revista SGI Quarterly.]

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