Josei Toda

Segundo presidente de la Soka Gakkai

Makiguchi (derecha) y Toda (izquierda), 1930Makiguchi (derecha) y Toda (izquierda), 1930

Josei Toda (1900-1958) fue un educador, editor y empresario quien, como segundo presidente de la Soka Gakkai, reconstruyó dicha organización budista luego de la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndola en un dinámico movimiento de base civil.

Encuentro con su mentor

Nació en Hokkaido, una isla septentrional del Japón, y se mudó a Tokio cuando tenía poco más de veinte años. En la capital, Toda encontró un puesto de maestro en una escuela cuyo director era Tsunesaburo Makiguchi. El joven quedó impresionado por la filosofía pedagógica de Makiguchi, quien pronto lo acogió como su discípulo. En 1928, Toda siguió a Makiguchi en la decisión de aquel de practicar el budismo de Nichiren. Más tarde, ambos fundaron la Soka Kyoiku Gakkai, antecesora de la Soka Gakkai.

 

Encarcelamiento

Conjunto de cuentas para orar que Toda confeccionó con las tapas de botellas de leche, mientras estaba en prisión. También tenía una pizarra en la que registraba la cantidad de daimoku que entonaba en su celda.Conjunto de cuentas para orar que Toda confeccionó con las tapas de botellas de leche, mientras estaba en prisión. También tenía una pizarra en la que registraba la cantidad de daimoku que entonaba en su celda.

En 1943, Toda y Makiguchi fueron arrestados y enviados a la cárcel por oponerse a las políticas del gobierno japonés, cuyas autoridades militaristas iban aumentando su control sobre la población y suprimiendo cualquier forma de oposición. En la cárcel, Toda se dedicó a la práctica y al estudio del budismo de Nichiren, y logró adquirir una profunda comprensión de dicha doctrina. Sus esfuerzos le permitieron percibir que la Budeidad es un potencial inherente a toda vida y ahondaron su confianza en que todas las personas podían manifestar esa condición iluminada a través de practicar las enseñanzas de Nichiren.



La reconstrucción de la Soka Gakkai

En una disertación sobre los escritos de Nichiren, 1954En una disertación sobre los escritos de Nichiren, 1954

Una vez liberado de prisión, a fines de la Segunda Guerra Mundial, Josei Toda comenzó a reconstruir la Soka Kyoiku Gakkai, a la que le cambió el nombre por el de Soka Gakkai (Sociedad para la Creación de Valor). Toda postulaba que, a través de la práctica del budismo y de un cambio interior del individuo o “revolución humana”, todas las personas podían transformar su destino para bien. Ese mensaje –que trasladaba los profundos conceptos budistas en una guía práctica para la vida cotidiana— resonó entre numerosas personas que estaban en la pobreza o sufrían de enfermedades y otros padecimientos, en medio del caos de posguerra, instilándoles valentía y esperanza. Como resultado de aquella difusión extraordinaria del budismo, ya en 1958, año del  fallecimiento de Toda, la Soka Gakkai se había desarrollado en una organización de casi un millón de miembros. 

Legado de paz

Josei Toda y Daisaku Ikeda (marzo de 1958)Josei Toda y Daisaku Ikeda (marzo de 1958)

Josei Toda es también recordado por su postura inflexible en contra de las armas nucleares, que él definió como el mal absoluto que amenaza el inalienable derecho de las personas a la vida. Por ello, exhortó a los jóvenes miembros de la Soka Gakkai a trabajar por la abolición de dichas armas. Su posición al respecto, que él proclamó públicamente el 8 de septiembre de 1957, es la base de las actividades de la SGI por la paz. En honor a los ideales de Toda, su sucesor, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, fundó el Instituto Toda de Investigación sobre la Paz Global. La entidad congrega a investigadores de la paz, activistas comunitarios y especialistas de órganos internacionales y legislativos en la elaboración de proyectos relacionados con la construcción de la paz y el diálogo entre civilizaciones. 


Declaración para la abolición de las armas nucleares de Josei Toda

"Quisiera ahora compartir con ustedes lo que espero consideren la más fundamental de mis instrucciones para el futuro. Como vengo sosteniendo desde hace tiempo, serán los jóvenes los que deberán asumir la responsabilidad de los próximos tiempos. Hoy quisiera expresar claramente mis sentimientos y mi posición en lo que respecta a los ensayos de las armas nucleares, una cuestión que es motivo de encendidos debates en toda la sociedad. Espero que, como discípulos, hereden la declaración que hoy estoy a punto de efectuar y que, dando lo mejor de ustedes mismos, propaguen su propósito por todo el mundo. Si bien ha surgido alrededor del globo un movimiento que reclama la prohibición de las pruebas con armas nucleares, es mi deseo ir más allá y atacar el problema desde la raíz. Quiero dejar al descubierto y arrancar las garras que se ocultan en lo más profundo de esas armas.

»Quiero declarar que cualquiera que se aventure a usar un armamento nuclear, sea cual fuere su nacionalidad, provenga de un país vencedor o derrotado, debería ser sentenciado a muerte sin excepción. ¿Por qué digo esto? Porque nosotros, los ciudadanos del mundo, poseemos el derecho inviolable a la vida. Cualquiera que ponga en peligro ese derecho es un demonio, un monstruo. Propongo que la humanidad aplique, en cada caso, la pena de muerte a toda persona responsable por el empleo de armas nucleares, aunque esa persona pertenezca a lado ganador.

»Aun cuando un país conquistara el mundo mediante el uso de armas nucleares, los conquistadores deben ser considerados demonios, la encarnación mismísima del mal. Tengo la certeza de que la misión de cada miembro de la División de Jóvenes del Japón es diseminar esta idea por todo el orbe."

Declaración antinuclear de Josei Toda (en inglés)

Más información

Sitio oficial de Josei Toda (en inglés)

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