Declaración ante el Comité Preparatorio 2018 con vistas a la Conferencia 2020 de Revisión del TNP

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A continuación se presenta la declaración de la SGI ante la segunda sesión del Comité Preparatorio de la Conferencia 2020 de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que se celebró en Ginebra del 23 de abril al 4 de mayo de 2018. La declaración, que describe las armas nucleares como incompatibles con la búsqueda de la libertad y la dignidad humanas, insta a reflexionar acerca de la congruencia entre los objetivos del reciente Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW por sus siglas en inglés) y el compromiso de los Estados adscritos al TNP en la procura del desarme nuclear.

[Foto por MPD01605/CC BY-SA]

Resumen

Como organización cuyas actividades destinadas a un mundo libre de armas nucleares se enraízan en la filosofía budista del respeto a la vida, la Soka Gakkai Internacional (SGI) desea presentar la siguiente declaración ante la segunda sesión del Comité Preparatorio de la Conferencia 2020 de Revisión de las Partes al Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Lo hacemos con la esperanza de contribuir a las importantes deliberaciones del Comité Preparatorio en esta coyuntura crucial.

Proteger los derechos humanos y la dignidad

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, Setsuko Thurlow expresó de manera concisa la esencia del problema nuclear: la humanidad y las armas nucleares no pueden coexistir. Esto significa, en los términos más simples, que debemos elegir entre las armas nucleares o la humanidad, humanidad entendida como algo más que la continuidad de la existencia física de nuestra especie, esto es, nuestra capacidad para vivir de un modo que pueda calificarse como humano y hacia el cual todas las sociedades han dirigido sus esfuerzos.

Las armas nucleares no solo han amenazado la supervivencia física de la humanidad, también han obstaculizado profundamente nuestra búsqueda individual y compartida de la humanidad en el sentido más esencial.

El imperativo de proteger la libertad y la dignidad de todas las personas se enraíza en el reconocimiento de que cada uno de nosotros es intrínsecamente precioso e irremplazable. La continuidad de la existencia de las armas nucleares y la creciente amenaza de su uso, representan una visión diametralmente opuesta de la humanidad; la visión de que carecemos de valor y que, en última instancia, somos prescindibles. Como tales, son incompatibles con la búsqueda de la libertad y la dignidad humanas así como con el sistema internacional de derechos humanos al que ha dado lugar esta búsqueda.

Una búsqueda planetaria de la libertad humana

A raíz de la destrucción sin precedentes de la Segunda Guerra Mundial, la “libertad de vivir sin miedo” fue declarada como un elemento crucial y necesario de nuestros derechos innatos como humanos. Las armas nucleares, basadas en el miedo, han constituido un asalto directo y constante a esa libertad. Sabemos que, a causa de fallos técnicos, cálculos erróneos y malentendidos, la disuasión nuclear ha estado a punto de fracasar muchas veces desde 1945. Tal y como han señalado personas con experiencia amplia y directa en el campo de las armas nucleares, hemos evitado el desastre nuclear más por suerte que por intención, y no podemos esperar que nuestra suerte perdure indefinidamente.

Del mismo modo, el enorme costo de las armas nucleares, al que los Estados poseedores de las mismas están asignando ahora trillones de dólares para su modernización, sigue socavando otro ideal de consenso del mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial: la libertad de vivir sin penuria. A medida que el mundo avanza hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, simplemente no podemos permitirnos la locura derrochadora de las armas nucleares, ya sea en su estado presente o en sus modernas expresiones futuras.

Tal vez, el ataque más pernicioso que las armas nucleares causan a nuestra humanidad reside en la falacia destructiva de que no tenemos más opción que someternos a los productos de nuestras propias mentes, a los imperativos aparentes de nuestras propias creaciones tecnológicas.

En este sentido, la lucha para eliminar las armas nucleares representa una oportunidad crucial para que la humanidad recupere las largamente amenazadas cualidades de albedrío, dignidad, libertad y solidaridad. Estas cualidades, quintaesencia de la humanidad, pueden desplegarse de manera efectiva en la resolución de los apremiantes desafíos que enfrentamos a nivel planetario.

Un propósito común

Creemos que este compromiso, no solo con la supervivencia sino con la libertad y la dignidad humanas, animó a la adopción del TNP en los años posteriores a la crisis de los misiles cubanos y bajo la sombra del terror existencial de la competencia militar de la Guerra Fría.

La adopción, en julio del año pasado, del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW, por sus siglas en inglés) por parte de 122 gobiernos, demostró la firme voluntad de eliminar las armas nucleares que existe dentro de la comunidad internacional.

Es crucial que se reconozca y afirme la coincidencia de objetivos subyacente, así como los compromisos y prohibiciones compartidos entre el TNP y el TPNW.

Compatibilidad de los compromisos del TNP y el TPNW

Esta conferencia, el primer lugar para el debate y la deliberación con la participación de Estados no poseedores de armas nucleares, Estados poseedores de armas nucleares y Estados nuclear dependientes, que se ha organizado desde la adopción del TPNW, representa una excelente oportunidad para considerar las profundas compatibilidades entre los objetivos y compromisos del TNP y el TPNW.

Instamos a todos los participantes a entablar un debate constructivo sobre el objetivo de un mundo libre de armas nucleares y a apoyar la firma, ratificación y pronta entrada en vigor del TPNW.

El TPNW no surgió aislado del TNP. La Conferencia 2010 de Revisión del TNP expresó, con el apoyo de todos los Estados parte, una conciencia renovada acerca de la naturaleza inhumana del uso de armas nucleares, y fue esta toma de conciencia la que aceleró el impulso de un tratado de prohibición.

El TPNW, por su parte, da forma concreta a las obligaciones de desarme nuclear en virtud del artículo VI del TNP y promueve su cumplimiento de buena fe.

Incluso si algunos Estados parte del TNP no reconocen el TPNW como el tratado de desarme nuclear que se han comprometido a generar en virtud del artículo VI, deberían reconocer el solapamiento de prohibiciones entre ambos tratados. No hay razón para creer que tales prohibiciones superpuestas, especialmente en tratados que comparten el mismo fin último de un mundo libre de armas nucleares, pudieran diluir su impacto normativo y práctico; pueden mantenerse, y así lo hacen, en una relación de refuerzo mutuo.

Desde este punto de vista, alentamos a los gobiernos que aún no apoyan el TPNW a hacer públicas aquellas prohibiciones concretas del TPNW a las que estén dispuestos a comprometerse.

La prohibición de la transferencia de armas nucleares, por ejemplo, o la prohibición de ayudar a otros Estados a adquirir armas nucleares, son algunas de las prohibiciones a las que los Estados poseedores de armas nucleares deberían poder comprometerse.

Del mismo modo, los Estados nuclear dependientes deberían considerar la prohibición de utilizar o de amenazar con utilizar armas nucleares y de ayudar, alentar o inducir tales actos a la luz de sus respectivas políticas de seguridad.

Superar el terror nuclear: en el interés de todos

Las catastróficas consecuencias humanitarias que conllevaría cualquier uso de armas nucleares dan lugar al imperativo de que nunca vuelvan a ser utilizadas, bajo ninguna circunstancia. El desafío del desarme nuclear no concierne solo a los Estados poseedores de armas nucleares; redunda en el interés de todos los Estados parte e involucra plenamente los intereses de la sociedad civil.

Así como la eliminación de las armas nucleares brinda a la humanidad la oportunidad de liberarse de la esclavitud de la tecnología, el cumplimiento de la ya veterana obligación de desarme del TNP ofrece una oportunidad para recuperar y encarnar la autonomía expresada en el ideal de soberanía; es decir, manifestar la autonomía por encima de las circunstancias, así como cumplir los propios compromisos libremente asumidos.

Por lo tanto, instamos a los Estados partes a:

1. Reexaminar el significado y el papel de las armas nucleares, producto del pasado de la Guerra Fría, a la luz del discurso político actual que normaliza la posibilidad de su uso y que contempla medidas técnicas que podrían reducir su umbral de utilización, así como también la recientemente renovada comprensión de las catastróficas consecuencias humanitarias de las detonaciones nucleares.

2. Participar en un diálogo constructivo para producir resultados concretos alineados con el objetivo final de un mundo libre de armas nucleares contemplado en el TNP, reconociendo que el TPNW es un esfuerzo para cumplir con la obligación de todos los Estados parte del TNP de continuar con las negociaciones y llegar a conclusiones que culminen en la eliminación de las armas nucleares.

3. Continuar escuchando las voces de la sociedad civil, especialmente las de los hibakusha del mundo, para que el proceso del TNP tenga un enfoque consecuentemente humano; declarar el compromiso compartido de los pueblos del mundo de que el sufrimiento padecido por los hibakusha nunca debe repetirse.

[Leer: Actividades de la SGI para la Abolición Nuclear]

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