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Sobre el Sutra del loto

[Fuente: IKEDA, Daisaku: La sabiduría del Sutra del loto: Diálogo sobre la religión en el siglo XXI. Publicado originalmente en la revista Daibyakurenge de febrero de 1995.]

Lotus SutraEdición facsimilar de un manuscrito en sánscrito del Sutra del loto (Or. 2204) [©The British Library]

A partir del derrumbe del comunismo, y en vista de una ostensible ausencia de filosofía que padece esta época, la humanidad está dirigiendo la mirada más allá del presente, en busca de un sistema filosófico nuevo y vigoroso. En otras palabras, la gente está buscando algo que satisfaga el vacío espiritual que percibe en su vida; algo que reviva su existencia golpeada y exhausta; que la colme, una vez más, de energía y de esperanza. Los hombres están buscando una sabiduría que brinde una dirección y un propósito genuino, tanto al individuo como a la sociedad.

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Algunos dicen que el estado de ánimo preponderante en el mundo actual es la impotencia. Sea cual fuere el caso, todos estamos conscientes de que las cosas no pueden seguir como hasta hoy. Sin embargo, las decisiones sobre temas políticos, económicos y ambientales parecen tomarse en algún lugar fuera de nuestro alcance. ¿Qué puede lograr hacer un individuo, en vista de las gigantescas instituciones que gobiernan nuestro mundo? Este sentimiento de impotencia alimenta un círculo vicioso que sólo consigue agravar el cuadro y alentar en la gente la idea de que todo es inútil.

En el extremo opuesto de esta percepción de impotencia, la filosofía del Sutra del loto nos enseña que cada instante de la vida abarca tres mil estados posibles (ichinen sanzen) y nos orienta a aplicar esta enseñanza en nuestra vida diaria. El principio de que un instante vital abarca tres mil estados nos dice que la determinación esencial interior (ichinen) de una persona puede transformar cualquier cosa. Esta enseñanza da expresión suprema al potencial infinito y a la dignidad inherente a la vida de cada ser humano.

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Hoy, en los años posteriores al fin de la Guerra Fría, vivimos en un "gran interregno de la filosofía": ésta es una época caracterizada por la ausencia de filosofías capaces de guiar a la gente. Por eso, precisamente, creo que es hora de hablar sobre el Sutra del loto, que se conoce desde hace siglos como el "rey de los sutras".

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La religión siempre debería existir en bien de los seres humanos. No es cierto que los hombres existan en bien de la religión. Esta deberá ser la regla primordial para los sistemas religiosos del siglo XXI. 

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Dar valor supremo al ser humano es la enseñanza del Sutra del loto. He aquí el humanismo de la Ley budista.

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Y por eso, precisamente, allí donde estemos, es imperioso iniciar la revitalización, la revolución de cada ser humano, de a uno por vez. Por eso, nosotros planteamos la revolución de la sociedad y del mundo a través de la "revolución humana". Esto es lo que enseña el Sutra del loto. Y quisiera insistir en que las acciones que orientamos a esta finalidad representan la sabiduría del Sutra del loto.

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En verdad, el Sutra del loto es una escritura que muestra su brillo genuino en períodos de transición como el que estamos viviendo.

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Life of Shakyamuni

En la India de Shakyamuni, el crecimiento de las ciudades estaba conduciendo a una superación del viejo orden tribal, al inicio de una nueva época en que los hombres pudieran vivir en nuevas relaciones de simbiosis. Era un período de intensa confusión intelectual; se enseñaba cualquier cosa: desde materialismo puro hasta hedonismo y ascetismo.

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En ese marco social, Shakyamuni enseñó nuevos principios de integración para unificar a la humanidad en ese período de tantos cambios. Y el Sutra del loto es la esencia viviente de dicha enseñanza.

Luego, en la China y en el Japón, cuando la religión se hallaba en un estado de caos y las personas ya no sabían en qué creer, el gran maestro T'ien-t'ai y Nichiren Daishonin propugnaron las enseñanzas del Sutra del loto y, basados en ellas, confrontaron sin ambages los problemas de sus respectivas épocas y sociedades. Uno podría decir que el Sutra del loto representó el estandarte de la unión con el cual cada uno arremetió en sus contiendas, en períodos de gran turbulencia espiritual.

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Se dice que es el rey de los sutras, justamente, porque expone la mismísima esencia de la Ley. Un rey no niega la existencia de los demás; su función es extraer el pleno potencial de todas las personas.

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Todas las filosofías, con excepción del Sutra del loto, no son más que fragmentos, partes de la gran ley de la vida. Si nos basamos en fragmentos, aunque contengan verdades parciales, no podremos experimentar una revitalización total e integral en todos los aspectos de nuestra vida. En verdad, las filosofías que exponen sólo verdades parciales terminan distorsionando nuestra existencia. El Sutra del loto, por otro lado, enseña la única Ley fundamental que unifica todas las enseñanzas fragmentadas y les da la perspectiva correcta. Y permite que cada persona brille y cumpla su función dentro de una totalidad. Esta es la "sabiduría del Sutra del loto".

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El Sutra del loto enseña el "gran tesoro oculto del corazón", vasto como el universo, que despeja cualquier sentimiento de impotencia en la vida del hombre. Expone una enérgica forma de vivir, en que cada uno puede respirar la inmensa vida del universo. Enseña la aventura realmente grandiosa: emprender la transformación de la propia existencia. 

El Sutra del loto posee una amplitud y una naturaleza tan abarcadora que es capaz de abrazar a todos los pueblos en su búsqueda de la paz. Posee esa fragancia exquisita que hay en el arte y en la cultura. Nos conduce a un estado insuperable de vida, imbuido con las cualidades de la eternidad, la felicidad, el verdadero yo y la pureza, de tal forma que, allí donde estemos, podamos decir: "Esta, mi tierra, está segura y en paz".

El Sutra del loto contiene la gesta de una lucha por la justicia, contra el mal. Posee una calidez que reconforta a los exhaustos. En él palpita un coraje vibrante que aleja el temor. Resuena en su enseñanza un coro de alegría por lograr la absoluta libertad a través de las tres existencias, una libertad que se remonta como un vuelo hacia las alturas. En él, la luz resplandeciente se conjuga con flores, verdor, música, imágenes pictóricas y vívidos relatos. Ofrece lecciones insuperables sobre la psicología y las funciones del corazón humano, sobre la vida, la felicidad y la paz. Traza, como un mapa, las reglas básicas para la buena salud. Nos hace tomar conciencia de la verdad universal de que un cambio en nuestro corazón y actitud puede transformarlo todo. No es ni un desierto calcinante de individualismo ni una prisión totalitaria. Posee el poder de manifestar un reino de pura misericordia, en que las personas se complementan y se alientan unas a otras. 

Tanto el comunismo como el capitalismo han utilizado a las personas como medio para sus propios fines. Pero en el Sutra del loto –rey de los sutras— hallamos un humanismo fundamental en que las personas son el propósito y el objetivo, son las protagonistas y soberanas. ¿No podríamos, acaso, llamar "humanismo cósmico" a la enseñanza del Sutra del loto?

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