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Los seis animales y un pilar

Asokanpillar

 

 

En una escritura budista aparece la parábola de los "Seis animales y un pilar". Se trata de una historia que Shakyamuni relataba a la gente cuando predicaba en un área al norte de Shravasti, en la India antigua:

 

 

Había una vez un hombre que tenía seis animales en su casa: un perro, un pájaro, una serpiente venenosa, un zorro, un sisumara (especie de cocodrilo) y un mono. Todos estaban firmemente atados a un único pilar que había dentro de la casa. Ellos odiaban estar retenidos, y todos anhelaban ir a su lugar favorito. El perro añoraba la aldea; el pájaro, los cielos; la serpiente, el agujero en la tierra; el zorro, la madriguera; el sisumara, el mar, y el mono, la selva. Pero, por más que luchaban y se esforzaban, estaban demasiado bien amarrados al pilar para poder escapar.

El buda Shakyamuni continuó con su relato:

Los seis animales representan nuestros seis sentidos o deseos: la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto y la conciencia. Los deseos exigen objetos de manera insaciable. Los ojos ansían hermosos colores; las orejas, voces placenteras; la nariz, sus fragancias preferidas; la lengua, el rico sabor del alimento; el cuerpo, las texturas agradables y la conciencia, la satisfacción personal. Aunque cada uno de ellos compite con los demás para imponerse, nunca podrán controlar a una persona, si están atados con firmeza a un pilar.

A propósito, ese único pilar representa un tipo de meditación, práctica que se enseñaba en los primeros sutras para purificar el cuerpo de las impurezas causadas por los deseos. Sin embargo, la esencia del budismo Mahayana no es eliminar los deseos, sino desarrollar y establecer un estado de vida que no puede ser dominado por ellos. Para ampliar el significado de esta parábola, podríamos decir que el "único pilar" implica una mente que nunca se deja arrastrar por el deseo, así como un gran árbol se mantiene firme en medio de la tormenta. Nichiren Daishonin sostiene el mismo principio en uno de sus escritos: "Más valiosos que los tesoros de los cofres son los del cuerpo. Pero ninguno es tan preciado como los tesoros del corazón". (NICHIREN: Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio, Soka Gakkai, 2008, pág. 892.)

Mi fallecido maestro, Josei Toda, tenía predilección por el sake (licor japonés); pero solía decir: "Está muy bien beber sake; pero no dejes que el sake te beba a ti". Lo que quería expresar con ello era que uno debía ser el amo de sus propios deseos.

Lo mismo se aplica al dinero… Aunque vivan en medio del lujo, si se vuelven esclavos de la riqueza o de la fama, solo sentirán frío y aridez en su interior. Para que eso no suceda, deben ser los "amos" de su propia vida. En otras palabras, deben conquistarse a sí mismos, en el verdadero sentido de la palabra. Siento que ha llegado el momento de que cada uno de nosotros, como individuo y como miembro de la sociedad, considere seriamente lo que debe hacer para conquistar su debilidad.

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