Aliento diario

29 de marzo

Molly Brown estaba a bordo del Titanic cuando este zozobró trágicamente en 1912. Aunque ella sabía que el buque se estaba hundiendo, le gritó a un pasajero que estaba poseído por el pánico: "¡No hay peligro! ¡Simplemente, no puede naufragar, porque yo estoy en él y yo no me puedo hundir!". Se dice que esas palabras jocosas, que resonaron con la determinación de jamás más verse derrotada y de no entregarse a la desesperación, les instilaron coraje a sus compañeros de viaje. Quienes se mantienen firmes en los momentos cruciales demuestran genuina grandeza.

 

Daisaku Ikeda, presidente de la SGI

[Esta sección presenta una antología de citas de Daisaku Ikeda, extraídas de orientaciones vertidas en distintas ocasiones.]