Aliento diario
7 de noviembre
A lo largo de su vida, Shakyamuni alentó a las personas con su voz clara y potente. Un texto budista describe cómo, con la mayor calidez, daba la bienvenida todos aquellos con quienes se encontraba y les manifestaba su alegría de verlos. Demostraba afecto, alegría y gentileza en cada ocasión en que interaccionaba con los demás. Saludaba a todos con cortesía y respeto. Nunca fruncía el ceño ni hacía gestos con la cara. Y, con el fin de tranquilizar y de alentar a los demás a que se expresaran, Shakyamuni siempre rompía el hielo iniciando él la conversación. Fue el poder de su elocuencia y de su sinceridad lo que hizo posible que el budismo ganara una amplia aceptación entre las personas de su tiempo.
Daisaku Ikeda, presidente de la SGI
[Esta sección presenta una antología de citas de Daisaku Ikeda, extraídas de orientaciones vertidas en distintas ocasiones.]


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