Para mí es difícil despejar mi mente. ¿Aún así, puedo ser budista?

Sí. El hecho de que nuestra mente esté llena de pensamientos, inclusive mientras hacemos ejercicio de la práctica budista es totalmente humano. La meta de la práctica de la SGI es fortalecer las cualidades positivas de cada persona y coadyuvarlas a crear valor. A través de la entonación del Nam-myoho-renge-kyo, desarrollamos la habilidad de concentrarnos, reflexionar y dar mayor claridad a nuestros pensamientos, lo cual nos permite encontrar el mejor camino constructivo para afrontar cualquier asunto. Nichiren declaró que era importante dominar la mente, en lugar de ser dominado por ella. La calma puede ser un beneficio de la oración, pero no es un prerrequisito, ni tampoco es la meta de la práctica. El objetivo mayor es desarrollar la vitalidad, la sabiduría y la compasión que subyacen en nuestras vidas, y aplicar dichas cualidades positivas en nuestro modo de vivir. El budismo tiene por fin que la persona triunfe en la vida y contribuya a la felicidad del prójimo, lo cual no podría lograrse sin acción o sin una mente constructiva.

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