Una férrea determinación de vivir

por Jharna Narang, India

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Jharna Narang

El 26 de noviembre de 2008, y durante cuatro días consecutivos, diez terroristas llevaron a cabo una serie de ataques coordinados con disparos y bombas en la ciudad de Bombay (Mumbai), India, que costaron la vida a más de 160 personas y dejaron centenares de heridos. Jharna Narang, miembro de la Bharat Soka Gakkai (SGI de India) se encontraba cenando con su familia en el hotel Taj Mahal Palace cuando el hotel fue atacado y sitiado. Sus familiares directos, -padres y hermano-, resultaron muertos a causa de los disparos, mientras que ella sufrió cuatro heridas de bala en el estómago, los brazos y las caderas.

Durante los dos meses siguientes, diecinueve doctores de diversas especialidades trabajaron en constante coordinación mientras Jharna luchaba por seguir con vida en la UCI. Sus riñones no funcionaban. No podía mover las piernas por haber resultado afectada su espina dorsal. Había sufrido numerosos daños en el sistema nervioso, pérdida de sangre, hemorragias internas, además de padecer la constante amenaza de sufrir una septicemia. Místicamente, las balas no habían alcanzado sus órganos vitales. Tras ocho meses de hospitalización fue dada de alta.

En esta entrevista, realizada en 2015, siete años después de los hechos, Jharna, que está prácticamente recuperada y ha recobrado la movilidad en sus piernas, relata lo sucedido, pero sobre todo nos habla de cómo seguir adelante y de la naturaleza del perdón.

¿Podrías contarnos qué sucedió aquel día?

artículo relacionado Vivir y morir con dignidad: una visión budista Vivir y morir con dignidad: una visión budista Una visión budista de la vida y la muerte Todo sucedió en una fracción de segundo. Estábamos cenando, celebrando el 32.° cumpleaños de mi hermano Gunjan en un restaurante del hotel Taj Mahal, cuando nos avisaron que debíamos evacuar la zona. Fuimos conducidos por el personal del restaurante a través de la cocina, siguiendo hacia estancias interiores donde se encontraban los salones de banquetes privados. Permanecimos escondidos allí durante muchas horas. Nos facilitaron todo lo que pudieron encontrar, agua, galletas, manteles para cubrirnos. Nadie conocía la gravedad de la situación. Personas de distintas partes del hotel nos juntamos allí, escondidas en tres o cuatro de aquellos salones.

En un momento dado se consideró que era seguro salir. Estábamos literalmente abandonando el salón cuando el fuego comenzó de nuevo. Yo fui alcanzada por los disparos y comencé a sangrar como un grifo. Mi madre estaba debajo de mí y falleció de forma inmediata. Yo continuaba sangrando abundantemente, perdiendo y recuperando la conciencia. Llegado un punto, decidí fingir que estaba muerta. Ellos continuaban disparando.

Me recuerdo claramente pensando "¡No puedo morir, mi trabajo aún no ha terminado!" Y grité y grité pidiendo ayuda.

artículo relacionado Descubriendo la mejor familia possible Descubriendo la mejor familia possible por  Donna Snyder,  Estados Unidos Donna Snyder relata cómo su práctica budista posibilitó que superara una historia de separaciones familiares, creando un hogar feliz propio. Creo que esta férrea determinación interior hizo que todo el universo se pusiera a trabajar para salvar mi vida. Estuve entre las primeras pocas personas que rescataron y trasladaron al hospital. Aunque no llevaba ninguna identificación conmigo y los doctores apenas podían sentir mi pulso, ellos no se rindieron. (El cirujano principal me contó más tarde que realmente no sabía qué le había hecho decidir darme una oportunidad dada la cantidad de personas que llegaban al hospital). Recuerdo haberles dado mi nombre, pero no lo anotaron bien. Después sentí que alguien me quitaba los pendientes y en ese momento supe que iban a operarme de inmediato.

¿Y qué sucedió con el resto de tu familia?

Mi cuñada y sus padres pudieron escapar sanos y salvos. Encontraron en distintas morgues los cuerpos de mis padres y de mi hermano pero a mí no pudieron encontrarme. Las víctimas habíamos sido trasladadas a diversos hospitales y el personal de emergencias había anotado mal mi nombre. Tratando de localizar desesperadamente mi paradero, mis familiares incluso pusieron un anuncio en los periódicos. El titular decía "Jharna, ¿dónde estás?". Finalmente me encontraron en el hospital de Bombay.

Cuando recuperé el conocimiento había pasado ya más de un mes pero para mí era como si apenas hubiera sido ayer o unos pocos días antes. Abrí los ojos y supe que algo había sucedido, aunque no sabía muy bien qué. Fue entonces cuando me comunicaron que mis padres y mi hermano habían fallecido.

Los padres de JharnaLos padres de Jharna

Debió de resultar muy duro aceptar sus muertes.

En un primer momento me pregunté "¿qué hice para tener que sufrir un karma tan negativo?" Estaba muy enfadada por el tipo de muerte que habían tenido mis padres. Ellos habían sido asesinados a tiros, sus vidas fueron literalmente arrebatadas de esta manera. Esto me perturbaba mucho y compartí mis preocupaciones con un responsable de la SGI que me ayudó a comprender que es imposible desentrañar nuestro karma.

El concepto del karma no es algo que pueda ser comprendido de una forma superficial. Aún más, el budismo nos enseña que lo que determina nuestra victoria o nuestra derrota en la vida no es cuántos años hayamos vivido o cómo hayamos muerto, sino que es la forma en la que hayamos desarrollado nuestra existencia mientras estamos vivos lo que realmente importa. Mi responsable continuó compartiendo conmigo la idea de que mis padres y mi hermano no habían fallecido en vano, y esto me ha quedado grabado. Sus muertes contribuyeron a concienciar al mundo acerca del terrorismo y a transformar el karma del lugar. Nadie puede olvidar el 26-N. Ellos asumieron el karma de este lugar. Verdaderamente puedo sentirlo así. Por otra parte, murieron de forma rápida y no sufrieron.

artículo relacionado La vida y la muerte La vida y la muerte ¿Por qué nacimos? ¿Por qué debemos morir? ¿Qué clase de valor podemos extraer de esta frágil existencia? La búsqueda de respuestas a todas estas preguntas fue la razón de ser del surgimiento del budismo. De forma gradual, he ido adquiriendo el sentimiento certero de que mis padres y mi hermano son felices dondequiera que ellos estén. El budismo Nichiren nos enseña que los beneficios derivados de nuestros esfuerzos por desarrollar la paz a través de la práctica budista se extienden a innumerables generaciones de nuestras familias. Creo en que mi práctica budista alcanzará a mis padres y a mi hermano, ¡y eso me resulta muy tranquilizador! También creo en lo que Nichiren promete en sus escritos: que volveré a nacer con ellos de nuevo. Mientras tanto, ¡debo hacer mi trabajo en esta vida! Quiero utilizar mi vida como un ejemplo para motivar al mundo a la acción concreta. De este modo, no habrá nada de lo que lamentarse.

¿Albergas algún tipo de sentimiento de culpa o resentimiento hacia los terroristas?

Eran niños. Llevaban pantalones cortos, camisetas, eran chicos muy jóvenes, quizá de 16 años, 17 o 18 a lo sumo. Ellos no sabían lo que estaban haciendo. Estos chicos son reclutados, llevados a campos y entrenados. Probablemente a sus familias les dicen que se llevan a sus hijos para cuidar de ellos. Yo pude ver lo jóvenes que eran. No nacieron asesinos. Fueron programados.

Habiendo experimentado de forma tan cercana la inseguridad de los tiempos en los que vivimos, ¿cómo deseas vivir tu vida de ahora en adelante?

Viene a mi mente un pasaje del tratado de Nichiren "Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra": "[…] debe modificar enseguida los principios que abriga en su corazón […] Si lo hace, los tres mundos se convertirán en tierra de Buda, y ¿dónde se ha visto que una tierra de Buda decline?" 1

Se refiere al sentido de urgencia de hacer nuestra revolución humana. No todos podemos ser parte de las Naciones Unidas o salir ahí fuera y llevar a cabo tareas humanitarias. Pero lo que todos sí podemos hacer es ganar sobre nuestras tendencias negativas y esforzarnos en atesorar a la persona que tenemos frente a nosotros.

El resentimiento que tengo en mi corazón, los sentimientos de sentirme atrapada, lo que sea que me esté hundiendo, es sobre lo que tengo que vencer. A través de este cambio en mi corazón sé que puedo generar un efecto dominó. Este es el poder de "una sola persona" del que siempre habla el presidente Ikeda. Pero la cuestión reside en que tengo que creer en el poder de mi vida. Tengo que creer en él, activarlo y generarlo. Si puedo hacerlo, entonces puedo ser un ejemplo para otras personas.

Jharna Narang

¿Qué querrías compartir con aquellas personas que han sobrevivido a circunstancias similares y están luchando para enfrentar su futuro?

Personalmente me aplico el dicho "cada día trae su afán". Dar un paso cada vez, seguir adelante. Creer en ti misma. Luchar. No sé cómo, pero desde aquel día hay una voz interior que constantemente me dice: "De acuerdo, sigue adelante. Da un paso cada vez". Aun siendo duro, aun siendo doloroso, de alguna manera fui capaz de creer en mi misma: "Sí, ¡lo hare! ¡Viviré!" Esta clase de determinación, este espíritu de lucha que he forjado a través de mi práctica budista puede abrirse camino a través de cualquier obstáculo.


Nota:
1. Los escritos de Nichiren Daishonin, Soka Gakkai, Tokio 2008 pág. 26

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