Como un árbol de cerezo

por Stephanie Tansey, Estados Unidos

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Stephanie con amigos turcomanosStephanie con amigos turcomanos

Soy educadora de EDS y estudiante del modelo de educación Soka del educador japonés Tsunesaburo Makiguchi. Él explicó que cuando un currículo contiene el camino hacia una vida contributiva, éste se convierte en orgánico y las ideas en él crecerán como semillas.

Mi comprensión acerca del movimiento EDS se desarrolló gracias a asistir a la Conferencia de la Carta de la Tierra celebrada en Urbino, Italia, en junio de 2003. A través de esta experiencia y de ser coanfitriona de una conferencia electrónica sobre la Carta de la Tierra y la EDS, pude ver cómo los educadores están vinculando la ética medioambiental, la educación y la comunidad de la vida. Uno de ellos comentó que la EDS es una forma de “caminar”, no solo de “enseñar”. Es aprender a “pensar” como un árbol de cerezo.

Soy miembro de la SGI desde hace más de treinta años. Siento que practicar el budismo me ha hecho más sabia y que mi participación en la SGI también me ha permitido ganar autocontrol y mejorar mi capacidad para trabajar con otras personas. Esto me preparó para ser educadora. Antes de 1990 yo tenía una familia feliz, pero no un enfoque claro sobre cómo podría contribuir con mi vida. Entonces leí un comentario del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, sobre el poema de Thoreau “On the Open Road” (“En el camino abierto”, traducción tentativa) acerca del camino abierto hacia nuestra propia iluminación. Entonces comencé a “caminar”. Me convertí en educadora y comencé a estudiar a Makiguchi, aprendí a enseñar utilizando sus ideas y profundizando mi fe en mí misma. Mi vida empezó a crecer.

Escuela bicultural

Nos mudamos a China, y en 1994 colaboré en el establecimiento de una escuela internacional bilingüe y bicultural en Pekín. El propósito de la Nueva Escuela de Aprendizaje Cooperativo es capacitar a los estudiantes estadounidenses y chinos para que puedan comunicarse lo suficientemente bien como para convertirse en socios en la comunidad mundial. Nuestra misión es nutrir a estudiantes automotivados que quieran convertirse en ciudadanos globales.

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Diez años después vemos el efecto. Muchos estudiantes están contribuyendo con sus vidas en los ámbitos de la educación, los negocios y la política. Un profesor creó una práctica anual en la clase de primaria con un ecologista chino que ha creado una comunidad sostenible entre los agricultores locales, en una zona donde hay pandas y monos de cola amarilla. Nuestra Feria de Ciencias inspiró a varios estudiantes a ir hasta Australia para asistir a una conferencia regional sobre la Carta de la Tierra. Así dos de ellos transformaron sus sueños: uno pasó de millonario a empresario consciente y el otro de diseñador de moda a ciudadano global.

Mi familia se implicó profundamente también. Mi esposo Bob, un diplomático estadounidense, ahora está trabajando en asuntos medioambientales de Oriente Medio, mi hija Alena está haciendo un trabajo político de base, y mi hijo David está estudiando la reforma de la educación.

Siento que practicar el budismo me ha hecho más sabia y que mi participación en la SGI también me ha permitido mejorar mi capacidad para trabajar con otras personas.

En el año 2002 mi esposo y yo nos mudamos a Ashgabat, Turkmenistán. Comencé a enseñar inglés a estudiantes universitarios, usando los principios de la Carta de la Tierra como temas de debate. A los estudiantes les encantó. El Consejo Americano para la Educación Internacional me invitó para hablar sobre la ética de la EDS a las escuelas de negocios, funcionarios gubernamentales y abogados.

Junto con profesores de inglés de Turkmenistán, creé el “Manual de la Carta de la Tierra de la Educación para el Desarrollo Sostenible en su comunidad”. En abril de 2004 montamos una exposición medioambiental con UNICEF. Utilizamos la exposición de la Carta de la Tierra “Semillas de cambio: la Carta de la Tierra y el potencial humano” y obtuvimos una respuesta entusiasta. Junto con el Centro Medioambiental Regional para Asia Central (CAREC), los profesores turcomanos crearon la “Conferencia de la Carta de la Tierra y el enriquecimiento de la Educación Medioambiental en Asia Central”, celebrada en mayo en Almaty, Kazajstán. A través de tan valiosas experiencias, estos profesores pudieron ofrecer una visión más amplia a sus compañeros maestros.

Mi próximo proyecto, en Israel, consistirá en el desarrollo de una metodología de diálogo para introducir la ética de la coexistencia en el campo de la educación. Me encanta lo que hago y me encanta mi crecimiento, el de mi familia, mis compañeros y amigos. Realmente la EDS es una forma de caminar. Es pensar como un árbol de cerezo.

[Cortesía del número de octubre de 2004 de SGI Quarterly]

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