Practicando la medicina tradicional china por el bien de la comunidad

por Chan Sui Lun, Hong Kong

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Chan Siu Lun

Recuerdo que cuando era pequeño, a menudo me enfermaba debido a mi débil constitución. Mi madre me llevaba a visitar médicos que practicaban la medicina tradicional china, lo que me permitió recuperar gradualmente la salud. En aquellos tiempos me sorprendía lo efectivo que podía resultar un tazón de hierbas amargas, lo que despertó mi interés en la medicina china. Ya en la escuela secundaria descubrí que podía estudiar medicina china en la universidad, así que decidí matricularme en esos estudios en un futuro.

En 2003, el brote de SARS (síndrome respiratorio agudo grave, por sus siglas en inglés) provocó un renacimiento del interés de las personas por la medicina china. Me gradué de la escuela secundaria ese año y entré en la Facultad de Medicina China de la Universidad China de Hong Kong, con la determinación de heredar y promover la medicina china.

En 2008, después de cinco años de estudio, comencé a trabajar para una conocida clínica administrada por una organización benéfica. Supuse que podría utilizar mi capacidad al máximo, pero mi falta de paciencia y mi incapacidad para mantener la calma provocaron frecuentes errores durante mi primer año. A menudo recibía reprimendas y casi fui despedido. Al ser nuevo en la profesión, perdí la confianza y me sentía muy desgraciado. Incluso temía ir a trabajar y dudaba de mi capacidad como doctor de medicina china.

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Cuando estaba guardando todas mis cosas para abandonar la clínica, sorprendentemente me dieron una última oportunidad en forma de entrevista. Al día siguiente, para mi sorpresa, mi supervisor, que siempre había estado insatisfecho con mi trabajo, durante la entrevista elogió mi desempeño pidiéndome que siguiera trabajando duro. Me llenó de alegría escuchar esto. Finalmente, mi contrato fue renovado.

Después de esta experiencia, continué orando todos los días para desempeñarme adecuadamente en el trabajo. Practicaba para mantenerme enfocado y minimizar mis errores. Cada vez que estaba nervioso mientras trabajaba, recitaba Nam-myoho-renge-kyo en mi corazón para mantener la calma. Mi desempeño mejoró enormemente. También me di cuenta de que mis superiores me reprendían como un modo de advertirme de que debía tener cuidado, porque un error aparentemente pequeño por parte de un médico podía causarle graves daños a un paciente. La estricta guía de mis mayores fue un impulso para mi crecimiento. El siguiente año lo hice mucho mejor y encontré el trabajo mucho más agradable, teniendo además una buena relación con mis colegas.

artículo relacionado La Orquesta Revolución Humana: Una colaboración para la humanidad La Orquesta Revolución Humana: Una colaboración para la humanidad por  Sean Corby,  Reino Unido El cofundador Sean Corby relata el desarrollo y trabajo de la Orquesta Revolución Humana. Dos años después, comencé a buscar una nueva oportunidad laboral. Practiqué y reflexioné sobre la dirección de mi carrera. Encontré una organización benéfica que estaba contratando doctores para atender sus clínicas móviles. Fui a una entrevista y, aunque mi rendimiento estaba solo en la media, me contrataron para mi sorpresa.

Mi trabajo como médico de medicina china en la clínica móvil implicaba viajar a las aldeas, visitar diferentes barrios y atender las necesidades de las comunidades locales. Tuve que adaptarme a mi nuevo entorno de trabajo. Mi conocimiento médico y mi experiencia técnica fueron constantemente puestos a prueba, así como mi capacidad de adaptación que fue llevada a su límite cada día. Al principio, tenía que viajar por todo Hong Kong para cubrir los puestos de compañeros que estaban de permiso. Comparado con mi puesto anterior en el que estaba fijo en un lugar, este nuevo trabajo resultaba agotador física y mentalmente. Pero recordé las palabras del presidente Ikeda sobre cómo la falta de coraje para desafiarnos a nosotros mismos cuando somos jóvenes resulta en una pérdida de nuestra juventud, y entonces me di cuenta de algo: ¿no era este el entrenamiento por el que había practicado?

Después de un mes de trabajo duro y práctica budista, me asignaron a la clínica móvil responsable de los alrededores de una ciudad llamada Shau Kei Wan. ¡Esto era exactamente por lo que había estado orando! Esto me permitía cumplir mi misión como médico y tener además mucho tiempo para asistir a las actividades de la SGI. Además, mi casa estaba cerca, lo que me permitía ahorrar en gastos de transporte. En comparación con mi trabajo anterior, también recibí un aumento significativo de salario, un beneficio inesperado. Sobre todo, a través de esta experiencia, superé mi karma de ser tímido y no tener el coraje para desafiarme a mí mismo.

artículo relacionado Escuchar con el corazón Escuchar con el corazón por  Izumi Nakano,  Japón Izumi Nakano describe la labor que realiza como coordinadora de servicio médico en Fukushima, basada en la filosofía budista. Hay un proverbio chino que dice: “Un corazón compasivo es el edicto que guía las manos de un médico”. Los médicos de medicina china están ahí para ayudar a otros. Desde un punto de vista budista, este trabajo ejemplifica la acción de un bodhisattva. Veo muchos pacientes todos los días. Además de hacer el diagnóstico y la receta correcta para tratar sus dolencias físicas, también es importante atender sus necesidades espirituales. Cuando los pacientes comparten sus dificultades conmigo, les muestro mi compasión y trato de alentarlos, guiado por la filosofía de la SGI y las palabras de aliento del presidente Ikeda. Lo que ofrezco pueden parecer palabras simples, pero creo firmemente que tales palabras pueden inyectar esperanza en la vida de las personas. Al poner en práctica las palabras del presidente Ikeda, puedo experimentar la verdad de que “el budismo es igual a la vida cotidiana”.

Estoy decidido a dar lo mejor de mí como médico y a cuidar bien a cada paciente. Continuaré profundizando mi comprensión de la medicina tradicional china y mejoraré mis habilidades. Basado en la filosofía que aprendí en la SGI, me esforzaré para convertirme en un médico en el que mis pacientes puedan confiar y con quien puedan contar.

[Adaptado a partir de un artículo publicado en la edición de noviembre de 2011 de New Century Monthly de la SGI de Hong Kong; foto cortesía de la SGI de Hong Kong]

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