Paz y desarme

Volver a la listaMay 12, 2008

Estados Unidos: Conferencia de Ishmael Beah, Nueva York

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El 12 de mayo de 2008, la SGI de los Estados Unidos organizó una nueva edición de la Serie Oradores Distinguidos para una Cultura de Paz en su Centro Cultural de Nueva York, en la que se presentó como conferencista Ishmael Beah, quien fue obligado a combatir como soldado en su infancia. Actualmente, el señor Beah realiza actividades como defensor de los derechos de los niños afectados por los conflictos armados a través de la UNICEF y ha publicado el éxito de ventas, Un largo camino: Memorias de un niño soldado.

Ishmael Beah tenía doce años cuando perdió a sus padres y a sus dos hermanos a causa de la guerra civil que azotó Sierra Leona. A los trece años, fue reclutado como soldado, y combatió dos años presenciando indescriptibles actos de violencia y brutalidad. Durante la conferencia, el señor Beah dijo frente a las cuatrocientas personas reunidas: "Jamás olvidaré lo que ocurrió. (...) La gente aprende a vivir con los recuerdos de la guerra, pero lo más importante es lo que se haga de esa experiencia".

Desde el año pasado, los Centros de Información para una Cultura de Paz de la SGI de los Estados Unidos –tanto en Nueva York como en Los Ángeles—, han venido auspiciando la Serie de Oradores Distinguidos para una Cultura de Paz, que tienen por objetivo promover las ocho áreas de acción definidas por la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz aprobada por la ONU en 1999. Hasta la fecha, han colaborado como disertantes Betty Williams, ganadora del Premio Nobel de la Paz, y Jeffrey Sachs, autor del exitoso libro El fin de la pobreza publicado por el New York Times, entre otros.

Durante su discurso, el señor Beah leyó un fragmento de sus escritos en los cuales narra cómo luchó para recobrar su humanidad en la época de soldado. Cuando estalló la guerra, realizó a pie una travesía de seis millas hasta el pueblo de su abuela; pero cuando arribó encontró la aldea desierta y una gran cantidad de pisadas dispersas en dirección a los bosques.

Los miembros de su familia, así como numerosos pobladores habían sido asesinados por las fuerzas rebeldes.

En represalia a la muerte de sus seres queridos, el señor Beah se alistó como combatiente. Sin embargo, una vez que abandonó el frente de batalla, comprendió que la venganza solo perpetuaba los ciclos de violencia. 

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El señor Beah asevera: "Que no se piense que los niños arrastrados en los conflictos son incapaces de superar esa experiencia. (…) Me niego a pensar así. Si fuese por ese razonamiento, yo no estaría frente a ustedes".

El señor Beah fue rescatado por el UNICEF que le dio amparo en uno de sus hogares de rehabilitación. Ahí, cursó un programa que lo condujo a ser ganador de una oportunidad para hablar ante las Naciones Unidas en 1996. Luego, fue adoptado por una mujer que lo conoció en esa oportunidad. El señor Beah finalizó sus estudios secundarios en la Escuela Internacional de las Naciones Unidas en Nueva York, y luego asistió al Oberlin College de Ohio, donde obtuvo un título universitario en ciencias políticas.

El señor Beah subrayó que escribió su autobiografía para demostrar al mundo la fortaleza del espíritu humano.

Rememoró que en la época de conflictos sus connacionales solían decir: "Mañana acabará. La próxima semana acabará". Muchas personas sobrevivieron gracias a que se aferraron a esa pequeña luz de esperanza, a pesar de que nunca parecía hacerse realidad. El señor Beah recuenta además que en una ocasión, cuando encontró con sus amigos una naranja descompuesta, se dijo a sí mismo que quizás al día siguiente encontraría una en buen estado. Esa clase de esperanza era lo que les permitía vivir cada día, dijo. El señor Beah aseveró: "Todos tenemos fortaleza interior. (...) Mi deseo es hacer que las personas crean realmente en ello".

En su apremiante mensaje, el señor Beah enfatizó que dada la situación actual del mundo, las personas ya no pueden ignorar los problemas que ocurren más allá de sus fronteras. Asimismo, dijo: "La única manera de comprender a los demás, de valorar la vida humana y las culturas, es exponernos más a la ciudadanía mundial. (...) Una vez que lo hagamos, comprenderemos el valor de cada vida humana".

Para mayor información, ver http://www.sgi-usa.org (en inglés)


[Fuente informativa y fotográfica: The World Tribune, periódico de la SGI de los Estados Unidos.]