Paz y desarme

Japón: Homenaje a víctimas de Hiroshima y Nagasaki

El 6 de agosto de 2008, en conmemoración del 63º aniversario de la bomba atómica, la Soka Gakkai llevó a cabo una ceremonia religiosa en el Auditorio Conmemorativo por la Paz de Hiroshima. Concurrieron al servicio deudos, víctimas de la bomba atómica, descendientes de los afectados y miembros de la Soka Gakkai en general, quienes ofrecieron sus oraciones por el reposo de las víctimas de las armas atómicas, los ensayos nucleares y los accidentes en plantas nucleares del orbe entero. 

Ceremonia religiosa por las víctimas de la bomba atómica en Hiroshima
Ceremonia religiosa por las víctimas
de la bomba atómica en Hiroshima

Durante el evento, Yasuko Fujita brindó su testimonio, evocando el momento en que fue expuesta a la bomba atómica, a los catorce años, cuando estaba trabajando como parte de un grupo de evacuación infantil a cinco kilómetros del lugar en donde cayó el fatal proyectil. Dijo que recordaba haber visto una ráfaga de luz enceguecedora y que su cuerpo voló con la explosión, quedando totalmente inconsciente. Cuando recobró el sentido, estaba en medio de una total devastación. La ciudad estaba envuelta en una humareda negra. Por doquier, se oían gemidos. Luego, presenció cómo la gente con terribles quemaduras se arrastraba entre los escombros. La señora Fujita dijo: "Era el mismísimo infierno. Me sentí totalmente impotente. No podía hacer nada por esas personas agonizantes". Subrayó que las armas nucleares constituyen un mal absoluto y expresó su decisión de trabajar por la paz y continuar dando a conocer los horrores de la guerra para que los niños jamás tengan que experimentar la misma tragedia.

Dos estudiantes universitarios recitaron un poema titulado "Cimborio de paz: Canto al triunfo" (traducción tentativa), compuesto por el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, en 1988, y dedicado a los miembros de la Soka Gakkai de Hiroshima. Luego, el titular de la División de Jóvenes de Hiroshima, Tomohiko Shiota, presentó un informe de actividades. La reunión finalizó con las palabras del responsable de la Soka Gakkai de Hiroshima, Koji Shinohara, quien instó a los presentes a transmitir tenazmente el corazón del pueblo de Hiroshima, que anhela la erradicación de las armas nucleares y la concreción de una paz duradera.

El 9 de agosto, la Soka Gakkai de Nagasaki, realizó una ceremonia similar en el Centro de la Paz. Los sobrevivientes de la bomba atómica y los deudos oraron por el descanso de las víctimas y renovaron su compromiso de luchar por la abolición de las armas nucleares en aras de la paz. Chizuko Kurihara, sobreviviente de la tragedia, contó cómo a los 19 años, sufrió la explosión a 5 kilómetros y medio del punto siniestrado. Después de la guerra, sus amigos fallecieron, uno tras otro, por enfermedades causadas por la exposición radiactiva. Cincuenta años atrás, explicó, decidió ingresar en la Soka Gakkai luego de conocer la declaración por la abolición de las armas nucleares que había pronunciado el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda. Dijo que, luego de conocer la filosofía del humanismo expuesto en el budismo de Nichiren, su indignación se transformó en la energía para emprender ardientes acciones y diálogos por la paz con valentía.

El 8 de agosto, la División de Jóvenes de la Soka Gakkai de Nagasaki llevó a cabo un foro por la paz 2008 en el mismo centro. El Comité de Estudiantes por la Paz instó la ratificación de la Convención sobre Municiones de Racimo, firmado este año por Japón y otros países, destacando la importancia de esta medida en alusión a la propuesta de paz escrita por el presidente de la SGI en 2002. Ayao Imada, representante de la Asociación para la Promoción de la Paz en Nagasaki, deploró que las vidas de muchos jóvenes hubiesen sido sacrificiadas debido a la educación impuesta por el gobierno militarista del Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Expresó su deseo de que los jóvenes de la Soka Gakkai continuaran impulsando actividades por la paz en bien de un futuro lleno de esperanza.

La Convención sobre Municiones en Racimo es un acuerdo internacional que prohíbe el uso de bombas de racimo, causantes de daños inaceptables a la población civil. El 30 de mayo de 2008, ciento once países firmaron el documento durante la Conferencia Diplomática para la Adopción de una Convención sobre Bombas de Racimo realizada en Dublín, Irlanda, como producto de la Declaración de Oslo, de febrero de 2007; esta será ratificada en Oslo en diciembre de 2008.

[Fuente informativa y fotográfica: Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, Japón.]