Labor humanitaria

Japón: Reconstrucción de Tohoku en marcha

A continuación, presentamos algunos ejemplos de miembros de la Soka Gakkai de la región del nordeste del Japón, afectada por el desastre sísmico de marzo de 2011, que se han levantado para infundir aliento y esperanza en su comunidad.

Masatoshi Suzuki (Iwaki, Fukushima)

Masatoshi Suzuki, en donde se erigía su casa
Masatoshi Suzuki, en donde se erigía su casa

Masatoshi Suzuki se desempeña como responsable de la División Juvenil Masculina de la Soka Gakkai, en la ciudad de Iwaki, situada en la prefectura de Fukushima. Fue sorprendido por el maremoto cuando estaba en su casa, a la cual había regresado para constatar el bienestar de sus padres tras el terremoto. Estaba a punto de salir de la casa, luego de verificar que sus padres estaban sanos y a salvo, cuando el tsunami irrumpió abruptamente y su casa fue violentamente arrastrada quinientos metros. El impacto de las aguas le dejó incosciente. Cuando recobró el conocimiento, estaba entre los escombros y los muebles de la casa, cuyo techo se sostenía frágilmente. Pudo salir rompiendo el techado, gracias a sus conocimientos de electricista. Sufrió cortes y contusiones múltiples, y una dolorosa lesión en un pie. Una vez que estuvo fuera, Masatoshi encontró a varias personas que necesitaban socorro. Ayudó a la gente aturdida y herida a refugiarse en una escuela primaria; tantas, que ya no recuerda a cuántas ayudó o cargó sobre su espalda. En la escuela, Masatoshi logró rencontrar a sus padres.

Masatoshi Suzuki (izq.) con un compañero de la Soka Gakkai
Masatoshi Suzuki (izq.) con un compañero de la Soka Gakkai

Desde el comienzo, Masatoshi se dedicó a alentar a mucha gente. Koji Endo es una de ellas. El señor Endo es un miembro de la Soka Gakkai que quedó muy afectado por la pérdida súbita de sus padres, su abuela, su casa y su trabajo. Estaba tan adolorido que no podía expresar sus sentimientos. Masatoshi lo visitó una y otra vez, y le transmitió un mensaje que el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, había enviado a los damnificados de Tohoku. En el mensaje, el líder de la SGI, alentaba: "Por muy grandes que puedan ser las adversidades, no son más que retos que se presentan para que los superemos, y conquistemos nuestra felicidad eterna. El budismo de Nichiren Daishonin, es decir, la fe en la Ley Mística que profesamos, nos permite transformar cualquier veneno en remedio". A los dos meses, el señor Endo ya estaba asistiendo a las actividades de la Soka Gakkai con una actitud más positiva; a los tres meses, había empezado a buscar trabajo y, luego, logró conseguir empleo en una compañía importante.

Masatoshi Suzuki dice que nunca dudó en ayudar a la gente de su comunidad aunque él también era víctima del desastre telúrico. Dice que fue una reacción natural porque lo había aprendido en la Soka Gakkai. Masatoshi enfatiza: "Es cierto que lo único que tenemos ahora son montañas de escombros y de amargas desilusiones, pero también es cierto que podemos mirar hacia adelante. Ante nosotros hay todo un horizonte resplandeciente de esperanza".

Noriko Sasaki (Sendai, Miyagi)

Noriko Sasaki (der.) con una alumna damnificada
Noriko Sasaki (der.) con una alumna damnificada

Noriko Sasaki es también una de las víctimas del desastre. Se desempeña como responsable de la División Juvenil Femenina, en la ciudad de Sendai, prefectura de Miyagi. Trabaja como enfermera en una escuela secundaria de Sendai, cuyo primer piso fue inundado por el maremoto. Debido a los graves estragos ocasionados, el colegio quedó inhabilitado, y las clases tuvieron que ser reanudadas en los predios de otro centro educativo (en mayo de 2011), y continuadas posteriormente en un local prefabricado (a partir de septiembre).

La mayoría de las personas que acudían a la enfermería a cargo de Noriko padecían de estrés post-traumático. Tardaron varios meses para que los alumnos hablasen de sus pesares. Siendo ella también víctima del desastre telúrico, Noriko prestó atención a cada relato de los jóvenes, compartió su sufrimiento y los abrazó en silencio. Un estudiante le contó que sentía una gran tensión en su casa porque sus padres divorciados estaban viviendo juntos bajo un mismo techo a pesar de que no lo deseaban. Otra alumna le dijo: "¿Para qué sobreviví? Quiero morir"; y Noriko le respondió: "La vida es preciada. No permitiré que te mueras"; después de esta conversación, la joven volvió varias veces a la enfermería para conversar con Noriko.

Noriko Sasaki dice que cuando se siente deprimida recuerda que Nichiren dijo: "[Q]uien enciende un farol para alumbrar a otros ilumina su propio camino". Destaca que al compartir el sufrimiento de sus semejantes, ella misma sintió que se llenaba de fuerzas para seguir adelante. Por eso, está decidida a apoyar cálidamente a los alumnos de su escuela, actuando con conmiseración, para que todos logren reconstruir sus vidas.

[Fuente informativa y fotográfica: Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai del Japón. Colaboración fotográfica: Masatoshi Suzuki.]