Soka Gakkai de América: centrados en el liderazgo al servicio de las personas y en la enseñanza dialógica

por William Aiken, director de asuntos públicos, SGI-EEUU

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En un artículo publicado originalmente en Patheos como parte de su tribuna pública y bajo el título El futuro de la fe en América: religiones orientales, William Aiken resalta la necesidad de que los movimientos religiosos se adapten y respondan al cambio de los tiempos.

El enfoque de la religión se centra principalmente en lo eterno, en aquellas cosas fundamentales que no cambian a pesar de lo mucho que pueda cambiar el mundo. Es en lo inmutable donde muchas personas hayan refugio, consuelo e inspiración, especialmente en tiempos de crisis y transición. Pero precisamente porque las religiones hunden sus raíces en lo inmutable, ello no debería significar que las tradiciones y comunidades religiosas no deban reflexionar sobre cómo pueden conectar la sabiduría, la vitalidad, la compasión y la creatividad de su tradición con las siempre cambiantes necesidades del momento. Esta necesidad de estar siempre conectados se relaciona con una frase del Sutra del loto, en la cual el Buda dice:

[Foto de Michael Coghlan CC BY-SA]

Mi pensamiento constante es
cómo hacer para que los seres vivos
accedan al Camino insuperable
y adquieran rápidamente el cuerpo de un buda

Es otra forma de decir: “¿Cómo puedo acercarme a estas personas y ayudarlas a conectarse con el corazón de mi enseñanza?” Es una pregunta relevante. El Buda fue un ejemplo de alguien de gran flexibilidad que, en su búsqueda para aliviar el sufrimiento humano, no estaba restringido por el dogma sino que enseñaba en función de las necesidades y la capacidad de sus oyentes, utilizando medios hábiles para llegar a sus corazones y mentes y alentarlos así hacia su despertar. Él proporciona un gran modelo para todos los líderes religiosos de hoy en día.

Mi comunidad, Soka Gakkai International de EEUU, es una sangha budista laica, fundada en 1930 por educadores japoneses progresistas, y enraizada en las enseñanzas y prácticas del Sutra del loto y del sacerdote japonés del siglo XIII, Nichiren. El proceso de aplicar la práctica budista a las muchas complejidades de la vida diaria ha sido siempre el enfoque de nuestros sucesivos líderes y, en mi opinión, uno de los puntos fuertes de nuestra comunidad. Con esto en mente, me gustaría resaltar algunos énfasis y prácticas de nuestra comunidad que, aunque ciertamente no nos son exclusivos, sí reflejan las tendencias futuras de la religión en los EE. UU.

Centrados en las personas

artículo relacionado Diálogo Diálogo De acuerdo a la filosofía budista, el diálogo no es una mera forma de comunicación, sino una forma de interacción franca, basada en el respeto, que tiene por objetivo encontrar valores universales comunes que permitan a todas las personas vivir de una manera satisfactoria, humana y vibrante. En primer lugar, la religión debe centrarse en el ser humano. En el mundo del fundamentalismo, los principios abstractos -credos y creencias- son tratados como absolutos, mientras que los seres humanos son vistos como subordinados a estos grandes dioses, ideas y propósitos. Esta adherencia a ideas absolutas abstractas hace posible el llegar a pensar en términos de aniquilar al “otro”. Creo que esto constituye una perversión de la maravillosa capacidad humana para el sentimiento religioso. En palabras de mi maestro, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, “Es imprescindible que sean las personas las que ocupen un lugar central y no, los principios abstractos”. En otras palabras, la religión existe para el bien de las personas y no al contrario. “¿Fortalece la religión a las personas o las debilita? ¿Alienta en ellos lo positivo o lo negativo? ¿Se vuelven mejores y más sabios a causa de la religión, o sucede lo contrario?”.

Y esto me lleva a mi segundo punto: la religión necesita pasar del modelo de pastores y ovejas, creyentes y creencias, a un modelo más igualitario de maestros y practicantes. En El Sutra del loto, la antigua escritura budista alabada por su universalidad, el Buda se dirige a un antiguo discípulo diciendo: “Shariputra, debes saber que al principio hice un voto, esperando hacer que todas las personas fueran iguales a mí, sin distinción alguna entre nosotros”. En otras palabras, el gran deseo del Buda es que todos se conviertan en Budas, no solo en creyentes o seguidores del Buda. Se deduce que al apoyar completamente el camino espiritual de sus feligreses, los líderes deben pasar a ser menos “líderes sabelotodo” y convertirse en líderes al servicio de las personas”, reconociendo así que ellos también están en el mismo camino y que, a través de su papel como maestros, esperan también fortalecer sus propias virtudes y dones espirituales. Recuerdo haberme sentido conmovido por el Papa Francisco, quien en su primera aparición desde el balcón de la Plaza de San Pedro, no otorgó su bendición de la manera regia que hemos visto en anteriores ocasiones. Más bien les pidió a las personas allí reunidas que oraran por él y que lo bendijera en el desempeño de su responsabilidad.

Unos cimientos basados en el diálogo

Una reunión de diálogo en Nueva York Una reunión de diálogo en Nueva York [© Seikyo Shimbun]

De acuerdo con esta noción de liderazgo al servicio de las personas, creo que se necesita un cambio en cómo se imparten las enseñanzas religiosas, pasando de los métodos didácticos a los métodos dialógicos. Se decía que el Buda era un maestro del diálogo, y sus enseñanzas consistían principalmente en encuentros con los demás. Asimismo, desde su creación, la actividad central de la Soka Gakkai ha sido la reunión local de diálogo, en la que se reúnen 10-20 personas, generalmente en el hogar de algún participante, para orar, estudiar y compartir experiencias sobre cómo están aplicando el budismo Nichiren en sus vidas. Consideramos que las experiencias personales son fundamentales para nuestra práctica, llegando incluso a referirnos a ellas como a parábolas budistas vivientes. También es una manera de afirmar la dignidad y la importancia de la lucha de cada persona por transformar sus sufrimientos en crecimiento y felicidad. En la SGI de los EE.UU., hemos pasado de unas cuantas reuniones a principios de la década de 1960, a más de 3.000 reuniones cada mes a lo largo y ancho del país.

Por supuesto, las conferencias de estudio oficiales y las orientaciones de los precursores en la práctica también juegan un papel importante en la transmisión de lo que el Buda enseñó y cómo puede ser aplicado adecuadamente. Pero, al final, es la experiencia y el comportamiento humano lo que construye comunidades de fe de las que las personas quieren formar parte y que contribuyen de manera positiva a la vida de nuestras sociedades.

William Aiken

William Aiken practicante budista desde 1968, es el director de asuntos públicos de la SGI de EEUU. Ha trabajado extensamente en el área del diálogo y la cooperación interreligiosa, siendo el principal organizador de la Primera Conferencia entre Líderes Budistas y la Casa Blanca, celebrada en mayo de 2015 en Washington DC.

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