Volver a la lista

Mi Gosho Favorito

"Sufra lo que tenga que sufrir; goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida, y siga entonando Nam-myoho-renge-kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la alegría ilimitada de la Ley?"

La felicidad en este mundo

Vinessa Shaw, Estados Unidos

En el invierno de 1996, recibí una postal con este párrafo. Me la enviaba mi padre, que deseaba alentarme en mi primer año en la universidad en Nueva York. Estaba sola y deprimida, tenía un torbellino de preguntas sobre la vida. Todas las noches llamaba a mi padre llorando y le decía que quería regresar a casa. La postal llegó en el momento perfecto.

Nací en una familia que practicaba el budismo de Nichiren. Por eso, había entonado Nam-myoho-renge-kyo y estudiado las palabras de aliento del presidente Ikeda desde los doce años, pero nunca me había adentrado en los escritos de Nichiren Daishonin. Cuando leí la postal de mi padre, algo cambió en mi vida. Hasta ese momento creía que se oraba para lograr una meta, pero no se me había ocurrido que también servía para lograr una vida feliz.

El párrafo me dio la seguridad, por primera vez, de que entonar Nam-myoho-renge-kyo es la llave para la felicidad, suceda lo que suceda. Coloqué el párrafo en el altar de mi dormitorio y oré largamente al Gohonzon por primera vez en mi vida. A partir de ese día, entono en abundancia con la decisión de que crearé una vida de infinita dicha. Al término de mi primer año en la universidad, vencí mi problema interior. Aunque me costó mucho experimentar verdadera alegría en mi práctica, logré definitivamente dejar de sentir el gran peso.

Ahora, puedo decir que soy una persona realmente feliz. Encontrar este párrafo en la postal significó el comienzo de mi revolución humana y mi desarrollo de la práctica budista basada en una sólida fe. Aún conservo la postal y la llevo en mi estuche de juzu, para no olvidar nunca que Nam-myoho-renge-kyo es felicidad.

[Cortesía del periódico de la SGI de los Estados Unidos, World Tribune, número de enero, 2008.]

▲ Arriba