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Mi Gosho Favorito

"No hay felicidad más verdadera para los seres humanos que entonar
Nam-myoho-renge-kyo."

La felicidad en este mundo

Marie France Doris Ah Vee, Mauricio

En el pasado, he trabajado como cajera, repostera, tejedora, secretaria y numerosas cosas más. Probé un oficio tras otro, buscando el empleo de mis sueños. A pesar de que cambiaba de trabajo y nunca me sentía realmente satisfecha. Un día en 1993, mi primo, que había ingresado a la SGI, me dijo: “Para ser feliz de veras, debes tener una filosofía de vida firme que te ayude a superar cualquier dificultad que enfrentes”. Fue un gran consejo. Al conocer los esfuerzos sin tregua que realizaba el presidente Ikeda de la SGI para alentar a los miembros, me sentí conmovida. Inmediatamente, me convertí en miembro de la SGI y empecé a participar en las actividades. Antes, mi máximo de duración en un trabajo eran dos años, pero desde que practico el budismo, me mantengo en la misma compañía quince años y lo disfruto mucho.

Una experiencia en particular me hizo sentirme realmente contenta de haber abrazado la fe budista. Me habían diagnosticado una enfermedad incurable, un mal que obstaculiza el funcionamiento normal del sistema inmunológico y que causa la destrucción de las células sanas. A veces, sentía tanto dolor en mis dedos que no podía oprimir el teclado; sentía el suplicio en todo mi cuerpo, a tal grado que no soportaba la exposición a la luz solar. Sin embargo, entoné daimoku seriamente con la decisión de que a partir de la enfermedad, fortalecería mi vida. Mientras oraba adolorida, me di cuenta de que mis oraciones estaban dedicadas a la salud y la felicidad de mis amigos. Además, me sentí contenta de saber que mi firme postura de no ser derrotada por mi karma alentó a muchos de mis amigos. El fragmento de los escritos de Nichiren que he citado arriba me llegó al corazón. Si no hubiese practicado el budismo, me hubiese dejado morir por la enfermedad o me hubiese suicidado por la desesperación. Ahora tomo medicinas pero puedo llevar una vida normal, incluso, más sana que la de antes, y visito a mis amigos de toda la isla.

[Cortesía de la revista SGI Graphic, número de agosto, 2009.]

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