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Unidad budista (itai doshin)

Buddhist Unity

Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, señala: "La organización armoniosa de practicantes budistas puede verse desde dos puntos de vista que podrían compararse con la trama y la urdimbre de los hilos de un telar. Cuando uno crea un hilado en un telar, la urdimbre primero se tiende a lo largo, y luego es cruzada por la trama. La urdimbre (hilos verticales) representa el lazo de maestro y discípulo, y la trama (hilos horizontales), los vínculos entre compañeros de fe. En la mayoría de los hilados, la urdimbre provee la estructura de la tela, mientras que la trama determina el diseño textil. En forma análoga, mientras el lazo fundamental de maestro y discípulo esté sosteniendo a la Soka Gakkai, se podrá construir un hermoso diseño de solidaridad entre discípulos". (IKEDA, Daisaku: "Muchos individuos distintos con un mismo objetivo: La solidaridad victoriosa de los compañeros de fe dedicados a un juramento eterno", Diálogo sobre la religión humanística: El mundo de los escritos de Nichiren Daishonin, Daibyakurenge, julio 2000.)

Nichiren instaba a sus seguidores a recordar la frase del Sutra del nirvana "Seguid la Ley, y no a las personas". (NICHIREN: Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio, Soka Gakkai, 2008, pág. 114.) A la vez, los exhortaba continuamente a fomentar y mantener una unión armoniosa entre practicantes. En una carta escribió: "Todos los discípulos y seguidores laicos de Nichiren deben entonar Nam-myoho-renge-kyo con la actitud de ser distintas personas pero centradas en un mismo propósito, trascendiendo todas las diferencias que pueda haber entre ellas hasta volverse inseparables como los peces y el agua en que nadan. Este lazo espiritual es la base para la transmisión universal de la Ley suprema de la vida y la muerte. Aquí yace el verdadero objetivo de la propagación de Nichiren. Cuando estén unidos así, hasta el gran deseo de la propagación universal podrá concretarse. Pero si alguno de los discípulos de Nichiren rompe la unión de distintas personas con un mismo propósito, será como un guerrero que destruye su propio castillo desde adentro". (Ib., pág. 227.)

En otra carta, Nichiren declaró: "Cuando en el pueblo predomina la unión de distintas personas con un mismo propósito, estas podrán lograr todas sus metas; en cambio, cuando son iguales en apariencia pero albergan distintos pensamientos, no serán capaces de obtener nada digno". (Ib., pág. 648.)

Cuando redactaba la expresión "distintas personas con un mismo propósito", Nichiren utilizaba cuatro ideogramas chinos que pueden interpretarse también como "diferentes cuerpos, un mismo espíritu". Cabe recalcar que Nichiren no se refería a la imposición mecánica de una uniformidad de valores o perspectivas, sino al fomento de una relación de respeto mutuo, en el que cada quien trata de cumplir con su misión y concretar un objetivo compartido.

Daisaku Ikeda explica: "'Trascender todas las diferencias' significa que, entre los discípulos de [Nichiren] Daishonin, no debe haber oposición ni rechazo a los demás. 'Ser inseparables como los peces y el agua en que nadan' podría entenderse como el espíritu de atesorarnos unos a otros, conscientes de que todos somos seres irremplazables, y tratar de estimular a cada uno para que despliegue lo mejor de sí mismo. De esta forma, 'muchos individuos distintos unidos con un mismo objetivo' significa apoyo mutuo y unión espiritual. (…) Estamos hablando de un vínculo en el cual, mediante el apoyo mutuo y la ayuda recíproca, la gente puede poner de manifiesto su potencial particular. (…) 'Muchos individuos distintos con muchos objetivos distintos' sería el paradigma de total desunión, mientras que 'una misma individualidad y un mismo objetivo' sería un control colectivo del pensamiento que ignora la expresión singular del individuo, y de lo cual sólo puede surgir una agrupación totalitaria. Ninguna de estas dos modalidades permite a la gente manifestar su potencial distintivo". (IKEDA, Daisaku: Diálogo sobre la religión humanística, op. cit.)

En la década de 1940, cuando imperaba el totalitarismo en el Japón, Tsunesaburo Makiguchi, fundador y primer presidente de la Soka Gakkai, expresó su repudio por el pensamiento prevaleciente en el país, que aprobaba el sacrificio de los ciudadanos por el conflicto bélico, clamando "el autosacrificio por el bien público". En 1940, la Soka Kyoiku Gakkai había adoptado un estatuto en el que se lee: "La Soka Kyoiku Gakkai no será una agrupación dedicada al individualismo egoísta, basado en una visión miope del mundo que ignore el bienestar de los demás, ni tampoco una agrupación gobernada por los dictados falaces del totalitarismo, que priva al individuo de su derecho a la identidad. En cambio, considerará su honor supremo el dar testimonio de una forma realmente holística de vivir, basada en una cosmovisión correcta y libre de distorsiones, que promueva la convivencia pacífica en la Tierra de la Eterna Tranquilidad tanto para uno mismo como para los semejantes". Y, en abril de 1941, Makiguchi declaró en una reunión general extraordinaria de la Soka Kyoiku Gakkai (antecesora de la SGI): "La negación del yo es una impostura. Lo correcto es buscar la felicidad para uno mismo y para los demás". (Op. cit. Véase también, Daisaku Ikeda: "La luz de la paz", La nueva revolución humana.)

El presidente Ikeda señala: "En esencia, las funciones negativas buscan crear divisiones dentro de las organizaciones de gente dedicada al bien. A las malas personas les es fácil aliarse. Jamás debemos olvidar que estamos en lucha continua contra estas fuerzas. (…) Como las malas personas tienen objetivos superficiales, enseguida se aglutinan basadas en sus intereses y ambiciones mutuas. Pero es muy importante tener unión basada en un noble objetivo, en una meta elevada. (…) La construcción requiere un esfuerzo tenaz y agotador, pero la destrucción sólo requiere un instante". En cuanto a la relación entre las personas que creen en el Sutra del loto, Ikeda subraya: "Todos somos budas. Por lo tanto, criticarnos unos a otros es criticar a un buda. Como todos somos entidades dotadas de la Budeidad, debemos respetarnos mutuamente. En la Soka Gakkai tiene que predominar el espíritu descrito en el fragmento: 'Debe ponerse de pie y saludarlo desde lejos, con el mismo respeto con que daría la bienvenida a un buda'". Asimismo, dice: "Es vital que nos pongamos de pie juntos, con una misma aspiración, y que dialoguemos abiertamente. En cualquier situación, el diálogo es una iniciativa fructífera; construye solidaridad y crea unión. Rechazar a los demás sólo tiene repercusiones negativas, pues invita a la desunión y conduce a la destrucción. El punto clave es encontrarse y dialogar. Es natural que nuestras opiniones difieran, de tanto en tanto. Pero el diálogo da lugar a la confianza, aun entre aquellos que no tienen afinidad recíproca. En la sociedad, de la misma manera, el diálogo es el cimiento de la paz, mientras que el rechazo es la antesala de la guerra". (Op. cit.)

El concepto budista de "distintas personas con un mismo propósito" ofrece a la humanidad una visión de unidad y de respeto a la diversidad, que permite fomentar un sentido de alianza comprometida por un futuro mejor.

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, enero 2005.]

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