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Unidad del cuerpo y mente

Unidad del cuerpo y mente

El budismo de Nichiren ve la vida como una unidad de los aspectos físico y espiritual. Considera que todas las cosas, sean materiales o espirituales, visibles o invisibles, son manifestaciones de una única ley universal o fuente de vida, denominada Myoho-renge-kyo. Los aspectos físico y espiritual de nuestra vida son absolutamente inseparables y poseen la misma importancia. Esta inseparabilidad se formula mediante la expresión japonesa "shikishin funi". "Shiki" se refiere a toda clase de materia y de fenómeno físico, incluido el cuerpo humano. "Shin" alude al ámbito espiritual, los fenómenos imperceptibles, como la razón, la emoción y la volición. "Funi" significa literalmente 'dos pero no dos'.

Nichiren expuso el tema en una carta que envió a uno de sus seguidores: "Una persona puede conocer la mente de otra al escuchar su voz. Esto es porque el aspecto físico revela el aspecto espiritual. Lo físico y lo espiritual, que son uno en esencia, se manifiestan como dos aspectos distintos".

El estado anímico de un individuo se revela en su apariencia exterior. Cuando alguien se siente feliz y optimista, su estado de ánimo se puede leer en su rostro o incluso, en su modo de caminar. En contraste, los rasgos demacrados de alguien que se siente agobiado por el sufrimiento muestran, aun a la distancia, el tormento que esa persona está padeciendo.

Nuestro estado mental también afecta el funcionamiento de nuestro cuerpo. Las manifestaciones más explícitas son la risa y el llanto, signos físicos de nuestros sentimientos. El estrés sicológico se relaciona a menudo con una serie de enfermedades, como afecciones de la piel, alergias, asma, úlceras, e incluso, cáncer. La depresión y la desesperanza disminuyen las defensas del organismo y nos tornan vulnerables a una serie de afecciones. Sin embargo, una decisión firme de superar la enfermedad puede "inspirar" a nuestros órganos o aun a nuestras células a accionar para recuperar la salud.

El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda dijo: "Cuando uno cambia su determinación, todas las demás cosas empiezan a moverse en la dirección que uno desea. En cuanto uno determina con toda su vida que va a triunfar, cada nervio y fibra de su ser inmediatamente se orientan hacia el éxito. Por otro lado, si uno piensa 'esto no va a dar resultado', en ese mismo momento, cada célula de su ser se desmorona y se rinde en la lucha por el avance". (IKEDA, Daisaku: Discurso pronunciado el 24 de marzo de 1997.)

La salud verdadera y la felicidad genuina deben abarcar tanto el aspecto físico como el espiritual. En muchos casos, las experiencias de los miembros de la SGI se relacionan con grandes mejoras de la salud, de la condición física o la situación material. Mediante la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo, también pueden percibir la inseparabilidad de los aspectos físico y espiritual de su vida. Con el tiempo, comienza a manifestarse un bienestar integral y una lucidez y pureza sobre los procesos mentales y perceptivos. Dentro de la práctica budista, lo que se denomina "beneficio visible" se relaciona principalmente con los aspectos físico y material. Sin embargo, los más cruciales, a largo plazo, son los "beneficios invisibles", que se obtienen a través de una práctica constante y al profundizar la conciencia de uno mismo, la sabiduría y la misericordia por los demás. El supremo beneficio invisible es, desde luego, la iluminación.

El budismo considera a los seres vivientes la unión armoniosa de lo que denomina los "cinco componentes". Estos son: los aspectos físicos de la vida y los sentidos; la percepción, que integra las impresiones recibidas a través de los sentidos; la concepción, mediante la cual formamos ideas sobre los que hemos percibido; la volición, es decir, la voluntad que actúa sobre la concepción, y finalmente la conciencia o la función de discernimiento, que mantiene la actividad de los otros componentes. La vida es la fuerza o energía que permite a los cinco componentes accionar juntos como un todo armonioso e integrado.

La ciencia médica actual recién está comenzando a explorar las sutiles conexiones entre el cuerpo y la mente, entre los aspectos físico y espiritual de la existencia. En esencia, el budismo reconoce a ambos como una manifestación esencial de la fuerza vital inherente al cosmos. Nichiren expone el principio de la siguiente manera: "La vida, a cada momento, abarca el cuerpo y la mente, el sujeto y el mundo circundante de todos los seres animados de los diez estados, y también de los seres inanimados de los tres mil aspectos, entre los cuales se cuentan las plantas, el cielo, la tierra y hasta las ínfimas partículas de polvo. La vida, a cada instante, impregna totalmente el mundo de los fenómenos y se revela en todos ellos".

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, abril 1999.]

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