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Tres mil aspectos contenidos en cada instante vital

three thousand realms[Vance Vasu/Getty Images]

La vida de cada persona contiene un potencial infinito; tal es el principio fundamental del budismo de Nichiren. Si bien eso puede parecer fácil de aceptar desde la teoría, en rigor, nosotros tendemos a imponer límites a nuestras posibilidades. Desde una perspectiva mucho más amplia, es posible decir que definimos nuestra vida en términos de esas limitaciones, manifiestas o inconscientes: "Puedo hacer esto, pero no, aquello". Vivimos entonces de manera bastante cómoda dentro de nuestras limitaciones autoimpuestas; sin embargo, cuando enfrentamos algún problema o desafío, y sentimos que carecemos de la capacidad o de los recursos espirituales para superarlos, comenzamos a sufrir. Nos invaden el agobio, la desesperación y el miedo.

La práctica budista nos permite extraer dosis inagotables de valentía, esperanza y resistencia para superar todos los desafíos, expandir nuestra vida y contribuir a que otros lo hagan. La "Budeidad" se define como esa condición de vida, plena de amor compasivo, y un buda, como alguien que ha establecido firmemente dicha condición como su realidad predominante. La mayoría de las personas, sin embargo, desconocen esa posibilidad y la manera de llevarla al plano de la realidad.

T'ien-t'ai, (538-597), destacado erudito budista del siglo VI, desarrolló una práctica de meditación para que cada persona pudiera percibir la expansión ilimitada que poseía su propia vida en cada instante. Asimismo, desarrolló un sistema teórico para describir esa realidad Lo llamó "tres mil aspectos contenidos en cada instante vital" (en japonés, ichinen sanzen). ichinen sanzen demuestra que la totalidad del mundo fenoménico existe en un solo instante de la vida.

La cifra "tres mil" se logra a través del siguiente cálculo: los diez estados o condiciones potenciales de la vida, que son mutuamente inclusivos (10x10), multiplicados por los diez factores y por los tres planos de la existencia.

Los Diez Estados


Los Diez Estados son, desde el más bajo hasta el más elevado: el estado de infierno, el de las entidades hambrientas, el de los animales, el de los asuras, el de los seres humanos, el de los seres celestiales, el de los que escuchan la voz, el de los que toman conciencia de la causa, el de los bodhisattvas y el de los budas. Son estados diferentes pero fluidos, que toda persona experimenta. Describen la totalidad de condiciones de vida posibles; en cada instante de nuestra existencia, estamos en uno u otro de esos "estados". En el estado de infierno el individuo está completamente sumergido en su propio sufrimiento. El estado de las entidades hambrientas es una condición de ansia y anhelo constantes; quien está en el estado de Animalidad, busca ya sea adular a los demás o dominarlos, según los perciba como más poderosos o menos que él mismo. En la condición de los asuras o de ira, el individuo está dominado por la competitividad y la envidia, pero se esconde tras la máscara de la virtud. La condición de los seres humanos está regida por la tranquilidad y la racionalidad. Se experimenta el estado de los seres celestiales cuando se logra la satisfacción de todos los deseos. Los que escuchan la voz se caracterizan por la alegría de expandir los propios conocimientos. Quienes toman conciencia de la causa viven en un estado de búsqueda creativa. La condición de bodhisattva implica el espíritu dedicado al servicio de los demás. Y la Budeidad es la condición absolutamente más creativa y positiva. Cada uno de esos estados contiene el potencial de los otros nueve, lo que significa que uno puede manifestar la Budeidad y al mismo tiempo, vivir su vida como un ser humano común.

Mientras los Diez Estados se refieren a las diferencias entre personas y fenómenos, los Diez Factores describen elementos comunes a todas las cosas. Los tres primeros son: 1) apariencia (lo que se puede ver), 2) naturaleza (disposición inherente que no se puede ver) y 3) entidad (la esencia de la vida que impregna e integra la apariencia y la naturaleza). Los siguientes seis factores explican de qué manera nuestra vida interacciona con los demás y con el ambiente que nos rodea. 4) Poder es energía potencial y 5) influencia es esa energía inherente cuando se activa. 6) Causa interna, 7) relación, 8) efecto latente y 9) efecto manifiesto describen los mecanismos de causa y efecto, es decir, la ley de causalidad a la que todas las cosas están sujetas: las causas internas latentes en la vida de cada uno (positivas, negativas o neutras) producen efectos manifiestos y a la vez, efectos latentes que se tornarán manifiestos con el tiempo.

La causalidad


A modo de simple analogía, la causa interna se podría comparar con el sedimento en el fondo de un vaso de agua, y la relación, con una cuchara que agita el líquido. El efecto de esa acción es que el agua se vuelve turbia. Sin la causa interna del sedimento, al agitarse, el agua no se verá sucia. Una observación o un incidente pueden desatar la ira de una persona o sumirla en una sensación de profundo agravio, mientras que, para otra, el mismo estímulo externo puede no producir efecto alguno.

El décimo factor, coherencia del principio al fin, significa que los Diez Factores son coherentes con cada uno de los Diez Estados. Eso quiere decir que el estado de Infierno posee la apariencia, la naturaleza, la esencia, el efecto manifiesto, etcétera, del infierno, factores estos que son diferentes para los otros estados.

Los Tres Planos son 1) el plano de los cinco componentes, 2) el plano de los seres vivos y 3) el plano del ambiente. Desde el punto de vista del ser humano, se los podría equiparar a la persona, la sociedad y el entorno.

T'ien-t'ai derivó ichinen sanzen, a partir de principios elucidados en el Sutra del loto, la escritura budista que constituye el cimiento del budismo de Nichiren que practican los miembros de la SGI. Nichiren (1222-1282) describió ichinen sanzen como "el corazón y el núcleo de las enseñanzas impartidas por el Buda en el curso de su vida". Y ese es el principio esencial del budismo de Nichiren.

Este marco es en efecto una especie de mapa de nuestra relación con el mundo. Nos muestra que la vida no es algo fijo sino fluido, y que nuestra percepción de las cosas puede variar de un momento a otro. Para alguien que se halla sumergido en el desaliento del estado de infierno, el mundo parece algo estrecho, oscuro y desesperante. Los problemas se vuelven abrumadores y tortuosos. El pasado, el presente y el futuro se ven sumamente sombríos. Sin embargo, un mínimo sesgo en nuestra percepción, un rayo de esperanza, una palabra o respuesta alentadoras pueden transformar instantáneamente cualquier situación.

Cuando nuestra perspectiva cambia, el mundo parece diferente, Cuando creemos en el potencial que poseemos de lograr un cambio a cada momento, cuando comenzamos a tener fe en nuestra Budeidad, el significado que tiene lo que nos rodea cambia.

Si bien eso parece muy sencillo, cambiar nuestra perspectiva más profundas puede ser muy difícil. T'ien-t'ai desarrolló una práctica de meditación notablemente ardua alrededor de la teoría de ichinen sanzen, con el fin de que las personas percibieran su Budeidad. Seiscientos años más tarde, sobre la base de la teoría de T'ien-t'ai y de los principios del Sutra del loto, Nichiren estableció una práctica simple y efectiva que puede ser llevada a cabo por cualquier persona en cualquier circunstancia.

La práctica del budismo de Nichiren, que consiste en la entonación de Nam-myoho-renge-kyo con fe en nuestra naturaleza de Buda inherente, hace realidad los principios de ichinen sanzen en la vida de quienes practican. Más allá de permitirnos percibir las cosas desde una perspectiva diferente, las enseñanzas de Nichiren ponen el énfasis en nuestra capacidad de transformar positivamente el mundo en beneficio propio y de los demás.

Nichiren expresa la realidad de ichinen sanzen con los siguientes términos: "La vida a cada momento abarca el cuerpo y la mente, el ser y el ambiente de todos los seres animados de los Diez Estados, y también de los seres inanimados en los tres planos, incluidas las plantas, el cielo, la tierra e incluso la más mínima partícula de polvo. La vida a cada momento penetra la totalidad de los fenómenos y se revela en todos los fenómenos".

Debido a la profunda relación mutua que existe entre nuestra vida y todos los fenómenos a cada instante, un cambio en nuestro interior ejerce una influencia sobre todas las cosas y provoca una transformación en nuestro entorno o circunstancias, y en última instancia, en el mundo. El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, escribe al respecto: "El poder de la convicción, el poder del pensamiento, moverán la realidad en la dirección de lo que creemos y concebimos de ella". Tanto nuestra firme determinación como nuestra oración impregnan la totalidad del mundo fenoménico, y su influencia se manifiesta con mayor fuerza a medida que nos ponemos en acción.

La práctica que estableció Nichiren y llevan a cabo los miembros de la SGI alienta a las personas a realizar esfuerzos incesantes a fin de manifestar el potencial ilimitado de su propia vida y confrontar y superar los obstáculos que interfieren con la felicidad, tanto dentro de sí mismos como en la sociedad, para, de esa manera, comenzar donde se encuentren en el momento presente a hacer del mundo un lugar mejor.

Tres mil aspectos contenidos en cada instante vital

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, abril 2012.]

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