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La Torre de los Tesoros

Imagezoo/Getty Images [Imagezoo/Getty Images]

El Sutra del loto –considerado en el budismo de Nichiren como la enseñanza por la que el Buda revela la verdad completa de su iluminación— contiene una descripción alegórica del momento en que el buda Shakyamuni interacciona con una inmensa asamblea de discípulos. En un instante crucial del encuentro, una magnífica "Torre de los Tesoros" surge repentinamente de la tierra. La torre, cuyas dimensiones colosales superan toda imaginación, está adornada con siete clases de joyas. 'Torre', en este contexto, es la traducción del vocablo stupa, una estructura similar a un domo, construida para albergar reliquias del Buda.

Mientras la asamblea observa estupefacta, una voz brota del interior de la torre alabando a Shakyamuni y dando testimonio de la verdad de sus enseñanzas. Shakyamnui abre la torre y revela que en su interior está sentado un buda llamado Muchos Tesoros quien, según la explicación dada, vivió y murió en un pasado incalculablemente distante.

Shakyamuni explica que esa Torre de los Tesoros aparece en cualquier lugar del universo en el que se predica el Sutra del loto. Él ingresa en la torre y toma asiento al lado de Muchos Tesoros. La torre y la totalidad de la asamblea allí reunida se elevan por el espacio, donde, en la "Ceremonia en el Aire" se desarrollan nuevos y extraordinarios acontecimientos.

Todo ello representa un rico simbolismo de la insondable naturaleza de Buda, inherente a la vida de todas las personas.

En el budismo, el Buda representa el ideal del desarrollo y de la perfección humanos. Shakyamuni, con su gran amor compasivo, sabiduría y valentía, encarnó ese ideal y se convirtió en un ejemplo para sus seguidores. Sin embargo, después de su muerte, el budismo quedó oscurecido por un velo de misterio, y comenzó a prevalecer la visión de que el ideal de la Budeidad era un objetivo prácticamente inalcanzable, separado de la realidad cotidiana y opuesto a la existencia mundana.

Las enseñanzas de Nichiren (1222-1282), por el contrario, se basan en la premisa del Sutra del loto. de que el mundo de la Budeidad es una parte intrínseca de la vida de todas las personas, y que somos por lo tanto capaces de manifestar tal cual somos. El surgimiento de la Torre de los Tesoros se puede considerar la explicación de la verdadera correspondencia entre el ideal de la Budeidad y la vida diaria.

Nichiren interpreta la Torre de los Tesoros como el símbolo de la realidad última, que él identificó como Nam-myoho-renge-kyo. El buda Muchos Tesoros representa el mundo eternamente perdurable de la Budeidad. Esta realidad sublime siempre ha existido, pero se pone de manifiesto bajo ciertas condiciones. El buda Shakyamuni representa aquí al Buda mortal, o a la Budeidad manifiesta y activa en este mundo real y efímero. El acto de sentarse al lado de Muchos Tesoros por parte de Shakyamuni representa el hecho de que esos dos aspectos del Buda, lo eterno y lo transitorio, son la misma cosa.

En una carta a un seguidor, Nichiren explica dónde reside la realidad última: en la profundidad de la vida de todas las personas. Él escribe: "[N]o existe otra Torre de los Tesoros más que la figura de los hombres y mujeres que abrazan el Sutra del loto". (NICHIREN: Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio, Soka Gakkai, 2008, pág. 317.)

Los atributos y las cualidades del Buda ya existen dentro de la vida de cada individuo. El propósito del Sutra del loto y la misión de quienes lo practican es manifestar las cualidades del Buda inherentes a la profundidad de la vida y ponerlas en acción en el mundo. El Sutra del loto es lo que conecta esas dos realidades. Nichiren formuló la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo como el medio de practicar el Sutra del loto, de permitir que la Torre de los Tesoros emerja desde lo profundo de nuestra vida. Como herramienta para dicha práctica, inscribió un mandala, el Gohonzon, que describe, en caligrafía china, la Ceremonia en el Aire. El Gohonzon es la representación de la naturaleza de Buda presente en todas las cosas.

Nichiren describe las siete gemas que adornan la torre como la representación de las virtudes de "escuchar la enseñanza correcta, creer en ella, observar los preceptos, meditar, practicar asiduamente, renunciar a los apegos y reflexionar sobre uno mismo". (Ib.) Claramente, esas no son las cualidades de la augusta figura de un buda, sino las de alguien que lucha por manifestar la Budeidad. Es a través del esfuerzo y del empeño cuando las cualidades de la naturaleza de Buda inherentes a nuestra vida se ponen de manifiesto.

Ver la Torre de los Tesoros es reconocer nuestra naturaleza de Buda inherente. Significa reconocer y respetar la dignidad de la propia vida y de la vida de los demás. La fe en la naturaleza de Buda inherente es lo que distingue esencialmente a un "buda" de un "mortal común".

El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda escribe: "La 'torre adornada con los siete tesoros' es la forma grandiosa y digna que posee nuestra vida en forma primigenia". (IKEDA, Daisaku: "Nuestras vida es, en sí misma, la Torre de los Tesoros", La sabiduría del Sutra del loto: Diálogo sobre la religión en el siglo XXI, revista Daibyakurenge, junio 1996.)

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, julio 2012.]

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