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Sabiduría

Un buda se caracteriza por su profunda sabiduría. Sin embargo, ¿cómo podemos actuar con sabiduría? ¿La sabiduría se desarrolla en todo momento o es algo que se acumula con la edad?

WisdomJosei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, señaló que la confusión más generalizada de la era contemporánea era la existente entre el conocimiento y la sabiduría. En la centuria pasada, el progreso científico y tecnológico logró aliviar el sufrimiento humano de manera parcial, debido a que causó simultáneamente muerte y destrucción. Josei Toda ilustraba la diferencia entre el conocimiento y la sabiduría dando el ejemplo de una bomba de agua: si la bomba de agua no funcionaba y no podía extraer agua perdía su utilidad. Su ejemplo no tenía como propósito desdeñar la importancia del conocimiento, sino advertir que el conocimiento podía generar consecuencias beneficiosas como dañinas, y destacar que la sabiduría tenia la fuerza de orientar a las personas hacia el bien y la creación de valores.

Cuando desplegamos sabiduría en nuestras vidas, somos capaces de superar tendencias arraigadas, comprender cada situación con una perspectiva más amplia evaluando los hechos desde su esencia y dirigir nuestras vidas hacia la felicidad. 

Las enseñanzas budistas destacan que un buda es una persona cuya sabiduría nace de un espíritu compasivo. El universo es en sí compasión; el cosmos en donde se manifiesta la vida en toda su variedad es un fenómeno en donde se entrelazan infinitos fenómenos. El propósito de la vida humana es participar dinámicamente en esta red de misericordia del universo. Por eso, cuando un individuo actúa con amor compasivo, actúa en concordancia con la fuerza vital cósmica; gracias a ello, puede manifestar su sabiduría inherente. Al alentar a otras personas e infundir en otros esperanza, permite al individuo superar las barreras estrechas de su ego. La sabiduría y el amor compasivo son indivisibles. De la misma manera, cuando una persona se esfuerza en desarrollar un espíritu altruista y desarrolla una sabiduría iluminada es capaz de dirigir todo su conocimiento, talento y virtudes a la creación de la felicidad para ella misma y para los demás.

Daisaku Ikeda señaló, en 1995: “Ser maestro de la propia vida significa cultivar la sabiduría que anida en lo más recóndito del ser. Este recurso brota en profusión inextinguible sólo cuando nos impulsa la determinación solidaria de servir a la humanidad y de luchar por la felicidad de la gente”.

[Nota: Adaptación de un artículo presentado en la revista SGI Quarterly, enero 2003.]

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