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Gratitud

Gratitude

La gratitud es el reconocimiento jubiloso de que la vida del ser humano está sostenida diariamente por el entorno natural que lo rodea y los múltiples elementos hilvanados por el esfuerzo y la reflexión de incontables individuos.

Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, alienta constantemente a las personas a enfrentarse sin retrocesos a los desafíos más rigurosos de la vida con el fin de crecer. Cuando una persona desarrolla y eleva su estado de vida, es capaz de sentir mayor aprecio por las cosas, inclusive por los obstáculos. Acoger los problemas con gratitud, y convicción en el triunfo final, es una manifestación del estado de vida emancipado de la Budeidad.

Nichiren declaró su agradecimiento a Hei no Saemon-no-jo (m. 1293), el funcionario gubernamental que fue artífice de su persecución e intento de asesinato, con la seguridad de que el hostigamiento que le infligió le permitió comprobar la valía de sus convicciones religiosas y le dio mayor fortaleza para seguir adelante en su propósito.

Nichiren enfatizó constantemente que el agradecimiento es un factor esencial de la humanidad, y describió la existencia de tres categorías de individuos que se merecen el respeto y la gratitud de todas las personas: el soberano, el maestro y el padre. El agradecimiento hacia nuestros padres es elemental debido a que les debemos la vida y nuestra relación con todos los fenómenos existentes. El maestro, en el contexto budista, es quien nos guía en la práctica de la fe, y, en términos más amplios, se refiere a la educación y todas las influencias positivas que estimulan el desarrollo de la personalidad. El soberano, en el contexto moderno, se refiere a la sociedad. El soberano, el maestro y el padre son funciones que enriquecen la vida, y que representan la naturaleza compasiva del universo.

De acuerdo a la perspectiva budista, la ingratitud es generada por la presunción de que el ser humano es un ente autónomo y separado de sus congéneres y de su entorno. Al perder de vista la realidad de la interdependencia mutua de todas las entidades, el ser humano es dominado por los impulsos destructivos de la envidia y la codicia. Por el contrario, albergar agradecimiento y saldar las deudas de gratitud es la expresión más bella de nuestra humanidad y dignidad como seres vivientes.

El presidente Ikeda escribió en la novela La nueva revolución humana: "El budismo también enseña acerca de la gratitud, no cómo un medio para consolidar las relaciones jerárquicas de la sociedad, sino como una filosofía que insta a mostrar consideración a todas las personas, aceptar a los demás y cultivar un espíritu de confianza mutua. Esto es a lo que se refiere el pensamiento budista cuando afirma que debemos gratitud a todos los seres vivos". Asimismo, en la obra, Ikeda cita palabras de Konosuke Matsushita y dice: "El agradecimiento nos brinda vitalidad y alegría; mientras más profundo sea, mayor será nuestra fuente de fortaleza para superar cualquier adversidad y generar verdadera dicha en nuestra vida. La gratitud enriquece el corazón en un grado incomparable. (…) [L]a gratitud es un tesoro interior incalculable que puede extenderse infinitamente y crea enorme valor".

Esta perspectiva es uno de los pilares del movimiento impulsado por los miembros de la SGI, que se dedican a trabajar desinteresadamente por el bien de la sociedad que los rodea. La paz y la transformación positiva del mundo dependen del agradecimiento que pueda albergar cada persona.

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, julio 2009.]

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