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Fe y raciocinio

Faith and Reason

Desde tiempos remotos, la relación entre fe y razón ha sido un motivo de reflexión y análisis en el budismo. Aunque la iluminación del Buda no puede ser descrita ni comprendida a cabalidad mediante las palabras o la razón, el budismo enfatiza la importancia del raciocinio. El pensamiento budista considera que, aunque la Budeidad es algo que trasciende la razón, ésta no es irracional, y puede comprobarse mediante un análisis lógico. Por ello, Nichiren solía articular sus enseñanzas de manera racional. Aplicaba en sus escritos el método de razonamiento dialéctico, anteponiendo cuestiones diferentes o preguntas para exponer posteriormente alguna verdad filosófica.

En el Sutra del loto, aparecen de igual manera expresiones que hacen alusión a estas reflexiones. Por ejemplo, aparecen las palabras sánscritas sraddha, prasada y adhimukti, que han sido traducidas a otros lenguas con las acepciones de "depositar nuestra fe o fe reverente", "fe pura" y "creencia y comprensión", respectivamente. Con respecto a ello, Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, señala: "La función correcta de la fe es limpiar la mente, la vida y el corazón, restituirles pureza. Sólo cuando uno tiene pureza de mente y de corazón, logra hacer surgir su sabiduría inherente. (…) El impulso de la razón genuina es trascender continua y eternamente los confines del yo en su estado actual. Aspira a ir más allá de sí misma, a trascenderse a sí misma siempre hacia la elevación. La fuente de energía y el cimiento de esa indagación perpetua es la fe en algo más amplio, más extenso que el sí mismo. La fe purifica la razón, la fortalece, la eleva. La 'fe pura' es, al mismo tiempo, razón rigurosamente puesta a prueba y también fe purificada y perfeccionada". (IKEDA, Daisaku: "Creencia y comprensión: La relación dinámica entre la fe y la sabiduría", La sabiduría del Sutra del loto: Diálogo sobre la religión en el siglo XXI)

Luego, en relación al capítulo "Creencia y comprensión" del Sutra del loto, el presidente Ikeda escribe: "Lo importante es que en las palabras 'creencia y comprensión' se encuentran condensadas las cuestiones fundamentales del budismo: la fe y la sabiduría, la fe y la liberación (es decir, la iluminación). En un sentido más amplio, esto se relaciona con las cuestiones universales de la civilización y de la filosofía, es decir, la fe y la razón, la creencia y el conocimiento. (…) El filósofo Blaise Pascal (1623-1662) escribe [en su libro Pensamientos]: 'Debemos declarar que la religión no es irracional'. (…) Muchos, en los tiempos modernos, consideran que toda creencia —y, en especial, la fe religiosa— se oponen a la razón, o al menos constituyen una parálisis de la facultad racional. Desde luego, hay religiones fanáticas cuya fe se opone al raciocinio. Pero es una transposición errada suponer a priori, sin ninguna evidencia, que todas las religiones pecan de irracionales. Diríase que lo irracional es esta actitud, precisamente, y que en semejante preconcepto hay también, implícita, una suerte de fe ciega. Una religión superior no niega la racionalidad. Ninguna religión que reprima la razón humana podrá ganarse la confianza de las personas. El budismo, la 'religión de la sabiduría', es extremadamente racional". (Ib.)

El presidente Ikeda continúa explicando: "[E]n el budismo temprano, la práctica se basa en la fe en Shakyamuni, y también se promueve la fe en las enseñanzas que éste expone. La fe era el punto de partida para la búsqueda intelectual. Es más, la base de la fe hacía posible una clase de búsqueda intelectual que involucraba a todo el ser, aun las facultades intuitivas de la percepción y los niveles más profundos de la conciencia, y no sólo la inteligencia analítica. (…) El filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955) escribe [en su libro Ideas y creencias (y otros ensayos de filosofía)]: 'Las ideas se tienen; en las creencias se está'. Aun cuando tenemos ideas, es decir, cuando pensamos, seguimos basando nuestros pensamientos en las convicciones que nos sostienen. Las creencias son el 'receptáculo' de la vida. Ortega sigue diciendo: 'No llegamos a ellas tras una faena de entendimiento, sino que operan ya en nuestro fondo cuando nos ponemos a pensar sobre algo'. 'Las creencias constituyen la base de nuestra vida, el terreno sobre que acontece. [...] Toda nuestra conducta, incluso la intelectual, depende de cuál sea el sistema de nuestras creencias auténticas. En ellas ‘vivimos, nos movemos y somos’. Por lo mismo, no solemos tener conciencia expresa de ellas, no las pensamos, sino que actúan latentes, como implicaciones de cuanto expresamente hacemos o pensamos'. Ortega describe la creencia como 'creencia infraintelectual'. Si aceptamos la posición de Ortega, vemos que el conflicto entre el conocimiento y la creencia, que hoy se considera un lugar común, no es tan evidente ni tan axiomático de por sí. La creencia es el cimiento de la vida y, por ese mismo motivo, realmente no tenemos alternativa, no tenemos la opción de creer o no creer. Sin embargo, sí podemos escoger en qué depositar nuestras creencias. Las religiones son exposiciones sistemáticas de las cosas en las que se debe y no se debe creer. En tal sentido, la religión es parte indispensable de la vida de cada individuo, y desempeña un papel crucial en cada día de nuestro acontecer". (Ib.)

La fe postulada por el budismo no es una creencia divorciada del intelecto. De hecho, rechaza las respuestas fáciles y cómodas, y el fanatismo irracional. El budismo urge a esgrimir las herramientas de la creencia y la comprensión para explorar la vida, y a usarlas para desafiarse sin cesar y trabajar en pos del propio perfeccionamiento. Las épocas reclaman una nueva unificación de la fe y de la razón, que abarque todos los aspectos del ser humano y de la sociedad, inclusive las perspectivas alcanzadas por la ciencia moderna.

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, octubre 2001.]

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