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Espíritu juvenil

Youthfulness

El budismo describe los cuatro sufrimientos que debe enfrentar todo ser humano: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte.

Shakyamuni describió su propia iluminación como una manifestación de la vida eterna, caracterizada por la vitalidad y el rejuvenecimiento. Al decir esto, su deseo era hacer que todos los seres humanos pudieran experimentar el mismo estado de vida elevado. En el Sutra del loto aparecen relatos sobre el bodhisattva Jamás Despreciar, que pudo elevar su estado de vida a una condición iluminada a través de su postura y compromiso de actuar por la felicidad propia y ajena. El Sutra del loto promete juventud y vida eterna a quienes escuchan las enseñanzas del Buda y se desafían en avanzar a pesar de los problemas, y enseña que una persona que ha desarrollado amor compasivo puede experimentar un estado de vida en total conexión con la eternidad de la vida y trascender la muerte.

Nichiren tenía la convicción de que el deseo fundamental del logro de la felicidad del género humano es un anhelo compartido por todas las personas. Cuando la persona se esfuerza en recordar ese deseo subyacente y vive de acuerdo a ella, esta logra disfrutar el estado de Budeidad, caracterizado por la sabiduría, la valentía y el amor compasivo. La manifestación de la eternidad de la vida en el estado iluminado no se refiere a la prolongación física de la vida misma. Más bien, se refiere a que una persona consagrada al propósito misericordioso de la felicidad de la humanidad, tal como lo expone el budismo, puede experimentar, en cada instante de la vida, satisfacción y dicha rebosantes de energía y vitalidad. Por ejemplo, mediante la iluminación, una persona abrumada por los problemas podrá dar nuevo rumbo a su vida y vivir con un propósito noble y supremo, con mayor compasión y creatividad. Dicha condición es lo que el budismo llama un estado de juventud eterna.

El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, dice: "La juventud se refiere a la fortaleza espiritual de no estancarse nunca, de volverse resistente al cambio, pero mantenerse abierto a nuevas posibilidades. Es el poder de un espíritu que se niega a sucumbir a la complacencia y lucha por seguir avanzando. (…) Son muchos los que se tornan cada vez más enérgicos y vigorosos, con el paso de los años, más amplios y tolerantes, capaces de vivir con inmensa libertad y tranquilidad. Es importante recordar que envejecer y volverse viejo no son, necesariamente, la misma cosa. (…) Nichiren Daishonin dice, sobre las personas que abrazan la Ley Mística: 'Rejuvenecerá, y su buena fortuna será cada vez más grande'. La enseñanza del Daishonin está totalmente libre de falsedad. El Sutra del loto también promete juventud y vida eterna, y declara que sus practicantes 'no conocerán la vejez ni la muerte'. Seguramente, esto se refiere a una vida templada y forjada mediante la práctica budista inquebrantable. Shakyamuni proclama: 'Las personas que viven con espíritu alerta no mueren; los que viven en forma negligente, es como si estuvieran muertos'. Esto es muy, muy cierto. La diligencia permanente –el esfuerzo valiente y vigoroso— en la práctica budista infunde en nuestra vida la grandiosa fuerza vital del Buda eterno. En cambio, las personas que tratan de abrirse paso en la vida a través de tácticas hábiles y engañosas están representando una 'muerte en vida'". (IKEDA, Daisaku: Discurso pronunciado el 8 de enero de 1998.)

[Nota: Adaptación de un artículo publicado en la revista SGI Quarterly, octubre 2009.]

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