Nam-myoho-renge-kyo

Nam-myoho-renge-kyo
“Se denomina persona común a la que vive en la ilusión, pero cuando esa persona está iluminada, pasa a llamarse Buda. Es como el caso de un espejo percudido, que, una vez lustrado refulge como una joya. Una mente nublada por las ilusiones provenientes de la oscuridad fundamental de la vida es como un espejo percudido; pero una vez pulida, sin falta se convierte en un espejo impecable, que refleja la naturaleza esencial de todos los fenómenos y el verdadero aspecto de la realidad. Haga surgir una fe profunda y lustre su espejo día y noche, con ahínco y esmero. ¿De qué manera lustrarlo? Tan solo entonando Nam-myoho-renge-kyo.” (Los escritos de Nichiren Daishonin, pág. 4 y The Writings of Nichiren Daishonin, pág. 4.)

Nichiren (1222-1282) estableció la entonación de Nam-myoho-renge-kyo como la manera de despertar la naturaleza de Buda dentro de cada uno y de percibir los niveles más profundos de nuestra existencia, donde nuestra vida y la del universo son una sola. Nichiren enseñó por primera vez la recitación de la frase a un pequeño grupo congregado en el templo Seicho-ji, situado en la provincia de Awa, Japón, el 28 de abril de 1253.

Myoho-renge-kyo es el nombre del Sutra del loto, según la pronunciación japonesa de los caracteres chinos clásicos. Su significado literal es “Me consagro al Sutra del loto”. Como lo muestra la siguiente explicación, existen significados más profundos en cada elemento de la frase.

Nam

Nam deriva de la palabra sánscrita namu, que significa “consagrar la vida o dedicar la propia vida”. Nichiren estableció la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo como un medio de permitir que todas las personas armonizaran su vida con el ritmo de la Ley de la vida o Dharma. Namu, en su forma original en sánscrito, tiene una acepción que indica acción y actitud, y por ende, se refiere a la acción correcta que uno debe realizar y la actitud que debe adoptar para lograr la Budeidad en su existencia presente.

Myoho

Myoho significa literalmente “ley mística”, es decir, la verdad o principio que gobierna las funciones enigmáticas del universo y de nuestra vida, en cada instante. Myo indica la auténtica esencia de la vida, que es “invisible” y está más allá de la comprensión intelectual. Esa esencia se expresa siempre de una manera tangible (ho), que puede ser aprehendida por los sentidos. Los fenómenos (ho) son mutables, pero lo que impregna todos los fenómenos es la realidad constante e inmutable conocida como myo. Myo también significa abrir, revivir y estar perfectamente dotado con las cualidades que necesitamos para desarrollar nuestra vida.

Renge

Nam-myoho-renge-kyo

Renge significa “flor de loto”. El loto florece y produce semillas al mismo tiempo, y representa la simultaneidad de la causa y del efecto. Las circunstancias y la calidad de nuestra vida individual están determinadas por las causas y los efectos, tanto buenos como malos, que acumulamos (mediante nuestros pensamientos, palabras y acciones) a cada momento. Eso se denomina “karma”. La ley de causa y efecto establece que cada uno es responsable de su propio destino. Creamos nuestro destino y tenemos el poder de cambiarlo. La causa positiva más poderosa que podemos generar es entonar Nam-myoho-renge-kyo; el efecto de la iluminación se crea simultáneamente en las profundidades de nuestra vida y se manifestará sin falta en su momento.

La flor del loto crece y florece en un estanque lodoso y, sin embargo, permanece pura y libre de corrupción; ello simboliza el surgimiento de la Budeidad dentro de la vida de una persona común, que lucha en medio de las circunstancias de la existencia diaria.

Kyo

Kyo quiere decir literalmente “sutra”, la voz o la enseñanza de un buda. En tal sentido, también significa sonido, ritmo o vibración. Desde un punto de vista más amplio, kyo transmite el concepto de que todas las cosas en el universo son manifestaciones de la Ley Mística.

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