Una vida saludable

[Extracto de una entrega de la serie “Un nuevo siglo de la salud: El budismo y el arte de curar”, publicada el 7 de abril de 1996, en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai. En la serie, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, dialoga sobre la salud con representantes de la División de Médicos de la Soka Gakkai.]

"La salud es el deseo común y universal de todos los seres humanos. Por muy acaudalada o poderosa que sea una persona, la salud será siempre su más valiosa posesión. (…) El budismo reconoce a la enfermedad como uno de los sufrimientos básicos que experimenta el ser humano, tal como lo evidencia su inclusión en los cuatro sufrimientos: nacer, envejecer, enfermar y morir. En tanto ambos buscan la forma de liberar a la gente de este sufrimiento, el Budismo y la medicina comparten un objetivo común."

"El vínculo entre la psiquis y la enfermedad, la psiquis y la salud física, es un punto donde convergen el budismo y la medicina. (…) El budismo no es una suerte de espiritualismo o de teoría abstracta. Los budistas de todas las épocas han abordado la realidad de las enfermedades físicas y psicológicas con un enfoque dualista y directo; buscaron mitigar el sufrimiento de las personas, desde las perspectivas budista y médica. Partiendo de esta base, es natural suponer que el budismo dirige su atención, muy especialmente, al ámbito de la vida interior. Y, puesto que en el futuro, según parece, las enfermedades que se originan en el estrés irán en aumento, es de esperar un mayor interés general en la intrincada relación del cuerpo con la psiquis."

"La salud no es sólo ausencia de enfermedad. Es poder desafiarse constantemente; estar en un continuo proceso creativo. Una vida prolífica implica avanzar sin pausa, abrir nuevas perspectivas; ésa es una vida en verdad saludable. Y el nutriente que impulsa a seguir adelante es el poder de un espíritu invencible."

"El budismo es razón. Es natural que utilicemos todos los medios, incluso la medicina, de la manera más provechosa, para proteger nuestra salud. Es un error pensar que nunca nos enfermaremos, sólo porque tenemos fe; hacerlo es, en realidad, una forma de arrogancia. Cuando tenemos algún síntoma preocupante, es correcto y normal que recurramos a un especialista. En realidad, precisamente porque estamos practicando la fe, debemos prestar especial atención a nuestra salud. Como escribió Nichiren Daishonin: ‘Si vive incluso un día más, podrá acumular muchísimos más beneficios. ¡Qué valiosa es, realmente, su vida!’. (Los escritos de Nichiren Daishonin, pág. 1000)."

"El segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, dijo una vez que la gente de hoy tenía dos problemas fundamentales: la confusión entre conocimiento y sabiduría y la confusión entre enfermedad y muerte. Conocimientos y sabiduría no son la misma cosa. Muchos se puede decir acerca de la relación entre ambos. En cuanto al budismo y la ciencia médica, se puede decir, en líneas generales, que la medicina lucha contra la enfermedad poniendo en juego los conocimientos científicos, en tanto que el budismo nos permite desarrollar sabiduría, para que podamos regular nuestro propio ritmo y vigorizar nuestra fuerza vital. Esto contribuye a la eficacia del tratamiento médico y nos ayuda a salir airosos del mal trance, porque activamos los poderes curativos que poseemos naturalmente."

"Sería necio ignorar o negar la contribución de la medicina. De ser así, la fe descendería al nivel del fanatismo. Debemos usar sensatamente los recursos médicos en la lucha contra la enfermedad. El budismo nos da la sabiduría para utilizar la medicina con propiedad. La sabiduría es el ingrediente básico para la salud, para una larga vida y para la felicidad."

"La enfermedad no necesariamente conduce a la muerte. Nichiren Daishonin escribió: ‘De la enfermedad surge la mente que busca el Camino’. Un padecimiento físico puede impulsarnos a examinar nuestra existencia, nuestro estilo de vida. Puede ser un motivador muy importante, ciertamente valioso. Alguien dijo que una persona que nunca ha estado enferma sólo entiende la mitad de la vida."

"La lucha contra la enfermedad nos permite comprender plenamente la vida, tanto en su fase luminosa como en la sombra, y forja en nosotros un espíritu invencible. Yo mismo, desde que era niño, sufrí por mi débil constitución. Tenía tuberculosis y, por esa causa y otras razones, nadie creía que alcanzaría los treinta años. Pero gracias a ello, puedo saber cómo se sienten las personas ante la enfermedad. Esta es la razón por la que cada segundo es para mí un tesoro de valor inapreciable. Y, es lo que me ha llevado a volcar en cada segundo de mi vida, todos mis esfuerzos, sin despreciar ningún instante."

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