La SGI y la Carta de la Tierra

La Carta de la Tierra es una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenible y pacífica en el siglo XXI. La Carta busca inspirar en todos los pueblos un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida para el bienestar de toda la familia humana, de la gran comunidad de vida y de las futuras generaciones. La Carta es una visión de esperanza y un llamado a la acción.

El documento ofrece un uevo marco ético integral inclusivo para guiar a la transición hacia un futuro sostenible. El proyecto de la Carta comenzó como una iniciativa de las Naciones Unidas, pero se desarrolló y finalizó como una inicitiva de la sociedad civil.

La Carta de la Tierra ha sido traducida a cincuenta idiomas. Ha recibido un amplio apoyo y está siendo utilizada como una herramienta para promover la educación en la esfera del desarrollo sostenible, el diálogo y la reflexión individual para el cambio. 

"La Carta de la Tierra brinda una orientación ética y moral que ayudará a fortalecer el espíritu humano. La Carta abre una nueva étapa, no solamente en el movimiento ecológico, sino la vida pública mundial."

Mijaíl Gorbachev, copresidente de la Comisión de la Carta de la Tierra

La Carta de la Tierra es una "carta de los pueblos". Es el producto de un diálogo intercultural que se llevó a cabo durante toda una década a nivel mundial en torno a diversos objetivos en común y valores compartidos. La redacción de la Carta abarcó el proceso más inclusivo y participativo que se haya efectuado jamás en torno a la creación de una declaración internacional. Este proceso es precisamente la fuente de su legitimidad como marco ético rector. Su legitimidad se ha fortalecido aún más mediatne el respaldo obtenido de más de cuatro mil ochocientas organizaciones, lo que incluye a diversos organismos gubernamentales e internacionales.

La Carta reconoce que los objetivos de la protección ecológica, el respeto a los derechos humanos, el desarrollo económico equitativo y la paz son interdependientes e indivisibles.

"He apoyado ardientemente la Carta de la Tierra desde que comenzó. Muchos están de acuerdo con que la Carta de la Tierra es en cierto sentido un borrador de una constitución mundial para el futuro."

Dra. Hazel Henderson, economista medioambiental

La Iniciativa de la Carta de la Tierra, cuya sede está en Costa Rica, es un movimiento global en el cual partipan agrupaciones juveniles, educativas, ecuménicas, comunitarias, entidades gubernamentales y organizaciones no gubernamentales, que no está afiliado a ninguna denominación religiosa o cultural en particular. La universalidad del tema que expone une a grupos diferentes que mantienen la misma meta.

Actualmente la SGI promueve activamente la Carta de la Tierra. En veinticinco países y territorios existen grupos de la SGI que están impulsando diversas actividades en colaboración con entidades de su comunidad. El mensaje de la Carta tiene muchos puntos en común con el pensamiento budista de la interconexión, la convivencia y el respeto a la vida. Las actividades conexas a la promoción de la Carta permiten fomentar la sostenibilidad, el diálogo entre religiones y constatar los aspectos similares que comparten las etnias y pueblos del mundo y el hecho de que todas las personas somos seres humanos iguales que aspiramos la paz y un planeta sostenible.

La SGI ha creado con la Carta de la Tierra Internacional dos exhibiciones para fomentar la acción sosternible de los ciudadanos del mundo, mediante la puesta en práctica de los principios de la Carta de la Tierra. La primera exhibición se denomina "Semillas del cambio" y fue inaugurada en Johannesburgo en 2002. Ha sido vista por un millón y medio de personas de veintisiete países y territorios. La segunda exposición se denomina "Semillas de la esperanza" y fue estrenada en el marco de los eventos del 10o aniversario de la Carta de la Tierra en los Países Bajos y en México, en 2010.

"Esencialmente, la Carta de la Tierra es una cuestión de valores, que debemos cultivar para asegurar la existencia sostenible de la humanidad."

Daisaku Ikeda, presidente de la SGI

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