Vivir y morir con dignidad: una visión budista

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A la hora de apoyar a las personas que se encuentran en la situación de tomar decisiones éticas difíciles, el budismo no ofrece una serie de reglas fijas. En el caso de decisiones relacionadas con la medicina, tales reglas podrían quedar desfasadas y carecer de sentido debido a los nuevos avances tecnológicos. Se trata más bien de que las personas puedan desarrollar una comprensión más profunda y más clara de la naturaleza de su propia vida y de la vida de otros que sirva como base para este tipo de decisiones. En concreto, se trata de ayudar a las personas a desarrollar la sabiduría y la compasión que les permita experimentar una sensación duradera de satisfacción y felicidad. En este sentido, los "preceptos" budistas pueden ser entendidos como la interiorización de la ética de la compasión que nos conduce a ser participantes activos en la evolución creativa del universo.

La visión budista de la vida

La nebulosa Bubble. Estas inmensas nubes de gas y polvo en el espacio intergaláctico se forman cuando mueren las estrellas. Son también el material del que nacen nuevas estrellas.[© Brand X Pictures / Alamy] La nebulosa Bubble. Estas inmensas nubes de gas y polvo en el espacio intergaláctico se forman cuando mueren las estrellas. Son también el material del que nacen nuevas estrellas. [© Brand X Pictures / Alamy]

Como filosofía, el punto de partida del budismo en la India antigua residió en el esfuerzo que realizó Shakyamuni (literalmente "el sabio del clan Shakya") por resolver la cuestión del sufrimiento humano: los "cuatro sufrimientos" del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. La inclusión del nacimiento puede resultar sorprendente, pero la tradición budista, constatada posteriormente por la experiencia, mantiene que la transición desde la calidez y la seguridad del útero al frío mundo exterior es inmensamente dolorosa. El nacimiento también simboliza el sufrimiento inherente en el proceso mismo de vivir.

Con el fin de resolver la cuestión del sufrimiento humano, Shakyamuni tomó parte en diversas prácticas de meditación, penetrando profundamente en los reinos internos de su propia vida. Allí descubrió una conciencia que trasciende lo estrictamente individual, una capa de conciencia compartida por todas las personas. Aún más allá de todo ello, fue capaz de experimentar la unidad con todas las formas de vida. Finalmente, la expansión de su conciencia interior le permitió experimentar la unidad con la Tierra misma, y con los planetas y las estrellas que, al igual que el ser humano, están sometidos a los ciclos de vida y muerte, formándose y uniéndose, disolviéndose y dejando de existir. Por último, Shakyamuni fue capaz de experimentar la dimensión de lo que puede llamarse la vida universal o cósmica, la esencia fundamental de sabiduría y compasión que sostiene y apoya toda existencia. Toda vida repite ciclos de nacimiento y muerte, sostenidos por el funcionamiento compasivo de la fuerza de la vida cósmica.

El despertar de Shakyamuni a todo ello fue lo que le valió el título de "Buda" o persona iluminada. En lenguaje filosófico se diría que él descubrió una verdad interior e inmanente que es, a la vez, trascendente y universal. El cosmos interior que descubrió podría, en otras palabras, ser también observado en el mundo que lo rodeaba; al percibir una vida universal de sabiduría y compasión en su interior, Shakyamuni también la reconoció en todas las demás personas. Vio que todas las personas eran tan capaces como él de despertar a la verdadera naturaleza de sus vidas. A partir de ese momento, sus acciones y enseñanzas estuvieron dedicadas a la labor de despertar a todas las personas a la naturaleza pura y eterna de sus vidas. Estas enseñanzas forman el núcleo y la base para el posterior desarrollo del budismo en un sistema filosófico y en un movimiento de empoderamiento popular.

artículo relacionado Una férrea determinación de vivir Una férrea determinación de vivir por  Jharna Narang,  India El 26 de noviembre de 2008, y durante cuatro días consecutivos, diez terroristas llevaron a cabo una serie de ataques coordinados con disparos y bombas en la ciudad de Bombay (Mumbai), India, que costaron la vida a más de 160 personas y dejaron centenares de heridos. Jharna Narang, miembro de la SGI de India se encontraba cenando con su familia en el hotel Taj Mahal Palace cuando el hotel fue atacado y sitiado. El objetivo del budismo es la felicidad. Dado que el budismo considera que todas las vidas están interconectadas, nuestros esfuerzos por concretar nuestra felicidad deben incluir acciones compasivas en bien de los demás. El budismo niega la validez de cualquier forma de felicidad que esté basada en el sufrimiento o en el sacrificio de otros, incluyendo la destrucción indiscriminada de la naturaleza. En la escritura budista temprana del Dhammapada, encontramos este pasaje: "Todos tiemblan ante el castigo, todos temen a la muerte. Haciendo la comparación con uno mismo, uno no debería matar, ni permitir que otros lo hagan". Proteger la vida de la violencia y la degradación es un objetivo fundamental del budismo.

El continuum de la vida

La dignidad humana es una preocupación fundamental en cualquier discusión de bioética. Se les debe otorgar pleno respeto a todas las etapas de la vida. Ser capaz de sentir y experimentar de manera concreta nuestra propia dignidad, reconocerla y respetarla, son aspectos cruciales de la felicidad. En el budismo, la base de la dignidad humana es nuestra identidad con la vida universal, con la vida cósmica, así como nuestra capacidad para despertar a la sabiduría y a la compasión, inherentes a toda vida. La naturaleza fundamental de la vida es evolucionar hacia la autorrealización y la autoperfección. Esto sigue siendo cierto incluso para personas con capacidades muy reducidas. En este sentido, la dignidad humana es esencialmente independiente de estándares como la capacidad de tomar decisiones racionales o de contribuir activamente a la sociedad.

La unidad de la existencia individual con el cosmos significa que lo físico y lo mental, las dimensiones físicas y espirituales de la experiencia, son también una unidad. ("Dos pero no dos" es el término utilizado en el budismo para describir lo que aparece como distinto y separado en el nivel fenoménico pero permanece unido en un plano más profundo). De la misma manera, nuestras vidas se extienden y abrazan a nuestro entorno, con el que también somos "dos, pero no dos". Para las personas que imparten cuidados, esto significa que debe prestarse una atención cuidadosa y equilibrada tanto a los aspectos físicos como a los espirituales de las personas, sin que unos aspectos sean radicalmente priorizados sobre los otros. Esto implica también que los profesionales de la medicina, cuando tratan a sus pacientes, están también trabajando y "tratando" a los familiares, a los amigos y a la comunidad, que son parte integrante de la vida de esa persona.

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artículo relacionado El Camino Medio El Camino Medio El budismo es en ocasiones denominado el "Camino Medio", indicando la trascendencia y la reconciliación de los extremos correspondientes a puntos de vista opuestos. Un aspecto fundamental para el despertar de Shakyamuni fue su comprensión de la naturaleza eterna de la vida. Los puntos de vista del budismo acerca de la experiencia del nacimiento y la muerte caminan paralelos a las preocupaciones centrales de la bioética. En el budismo, la vida individual es considerada como surgida de la vida cósmica universal (el proceso de nacimiento), regresando a ella en el proceso de la muerte. Regidos por la ley de causa y efecto, repetimos ciclos interminables de vida y muerte, cada uno de los cuales constituye una oportunidad única para crear valor (felicidad) para nosotros mismos y para los demás.

Con respecto al proceso del nacimiento, el budismo considera a padres e hijos como manifestaciones de la vida cósmica que comparten una profunda conexión desde el pasado, así como un propósito común o misión a ser concretada en el presente y en el futuro. En términos más sencillos, un niño no pertenece o no existe como una extensión de los padres. Sin embargo, tampoco un hijo es el regalo o la posesión de una entidad externa absoluta. Desde el punto de vista budista, el espermatozoide y el óvulo de los progenitores proporcionan el entorno o la oportunidad para que una tercera vida autónoma se manifieste, crezca y desarrolle su propio potencial en el contexto de los profundos lazos de interconexión que comparten. Estos lazos no son un hecho frío y biológico que confunde la identidad genética con la propiedad. Se desarrollan y se profundizan a través del proceso de cuidado y crianza de los hijos y, es con esta realidad de fondo, que las terapias reproductivas específicas pueden ser tenidas en cuenta, así como la toma de decisiones personales, a menudo difíciles.

Dignidad al morir

Bodh Gaya, India, donde Shakyamuni experimentó su iluminación Bodh Gaya, India, donde Shakyamuni experimentó su iluminación

En el otro extremo del continuum de la vida, el budismo considera el proceso de la muerte como una valiosa oportunidad para manifestar plenamente la dignidad humana. Debido a que el budismo no considera la muerte como una experiencia intrínsecamente negativa, por lo general no apoya el recurso de intervenciones "heroicas" que solo prolongan la existencia física de un paciente. Por otra parte, tampoco apoya cualquier intervención que acorte deliberadamente la vida de una persona.

artículo relacionado El círculo de la vida El círculo de la vida por  Gwen Harris,  Estados Unidos Gwen Harris de los Estados Unidos se dedica a brindar cuidados paliativos para familias con integrantes de edad. Decidió ser gerontóloga tras haber cuidado a sus padres y abuela en la vejez. Tal y como sugeriría la experiencia meditativa de Shakyamuni, el budismo considera la conciencia como algo que no se limita a aspectos superficiales tales como la sensación, la percepción y el pensamiento racional. Más bien asume la existencia de capas profundas de conciencia que son compartidas por las personas y las conectan (que son "transpersonales", utilizando una expresión contemporánea), y que están, en última instancia, unificadas con todos los seres.

Así como las fases de concepción, gestación, nacimiento y posterior crecimiento pueden ser entendidas como un proceso continuo de surgimiento y desarrollo desde las fuentes comunes de la vida universal, el proceso de la muerte puede verse como la fase en la cual la conciencia individual pasa a un nivel más profundo hasta fundirse totalmente con la vida cósmica. Esto no está marcado por etapas abruptamente delineadas, sino que es un proceso continuo en el que la "muerte" puede entenderse como el punto en el que el acto de morir se ha vuelto irreversible. La tecnología médica actual es incapaz de resucitar a las personas que han alcanzado la etapa de "muerte cerebral", y, en mi comprensión del budismo, puedo entender esta fase como lo que actualmente conocemos como "muerte".

Esta visión de la muerte requiere que las personas que se encuentran en el proceso de fallecer sean tratadas con respeto en todo momento. Mucho tiempo después de haber perdido la capacidad de expresarse, parece que las personas continúan escuchando y sintiendo su entorno de formas diversas. E incluso después de que la capacidad de organizar las sensaciones en pensamientos racionales o impresiones se haya perdido, los niveles más profundos de conciencia continúan funcionando, percibiendo directamente el amor y la preocupación de los miembros de la familia y amigos. Algunos textos budistas ofrecen pautas muy específicas de comportamiento en relación a la muerte, como, por ejemplo, evitar hablar en voz alta o sobre temas que al moribundo pudieran resultarle incómodos. Dado que la muerte es vista como un proceso, estos textos sostienen que estas directrices deben ser observadas durante algún tiempo después de la hora de la "muerte".

En este sentido, el estado interior del individuo es clave en el concepto budista de morir con dignidad. A medida que disminuyen las funciones físicas y la conciencia retrocede hasta el punto de irreversibilidad, ¿qué tipo de resolución y drama interior tiene lugar en el ámbito más profundo del individuo? ¿cómo lidia la persona con las penas y alegrías, con el compendio definitivo de todo lo que ha sido doloroso y amargo, bueno y gratificante, en esta vida? De forma ideal, el budismo ofrece para la etapa final de la vida las figuras centrales de la sabiduría y la compasión. Una muerte ideal es aquella en la que, con el apoyo de los demás y con compasión comprometida hasta el último momento, somos capaces de percibir la piedra angular de nuestra dignidad y podemos responder a los dones de esta vida con un profundo sentimiento de aprecio y agradecimiento. De esta manera, podemos establecer un nuevo y esperanzador punto de partida hacia el futuro.

Yoichi Kawawda

El Dr. Yoichi Kawada posee un doctorado en inmunología y es autor de varios libros sobre budismo y medicina. Desde 1988 es director del Instituto de Filosofía Oriental, situado en Tokio, creado por Daisaku Ikeda en 1962 para hacer accesible al mundo el patrimonio filosófico de Asia.


[Cortesía de la revista SGI Quarterly de abril de 2004]

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